Archivos de etiquetas: trabajar por cuenta ajena

¿EMPRENDO O POR CUENTA AJENA? ¿QUÉ DICE MI FAMILIA?

grande1Hace años asistí a un curso sobre FOT, que significaba “familia de origen del terapeuta”. Y yo no soy terapeuta, pero me gustaba este tipo de talleres, los disfrutaba y, a veces, hasta aprendía algo. Pues bien, en el curso nos dimos cuenta de muchos aspectos de las familias como conjunto, como sistema. Y los ejercicios nos dieron información sobre la nuestra propia. Además de lo aprendido en aquellas jornadas, desde entonces he mantenido el hábito de descubrir más sobre mí y sobre mi familia por comparación. Y las charlas con mis amigas y las conversaciones sobre cómo se hacía esto o aquello en casa, arrojan luz sobre muchas cuestiones. Como por ejemplo, y es sobre lo que quiero reflexionar hoy, el tipo de trabajo más deseable.

En mi casa siempre se ha valorado el emprendurismo, casi por definición. Y así crecí yo, pensando que era mejor trabajar uno por su cuenta, ya sea creando una empresa o siendo autónomo que hacerlo por cuenta ajena. Con el tiempo he descubierto que, como en todos los campos, no existen verdades absolutas y que nada es mejor que otro algo por definición. En la vida todo es relativo… mucho más que relativo.

Después de haber vivido una crisis inmobiliaria como arquitecta freelance, bendigo mi situación actual en la que soy una asalariada, con el poco riesgo que ello implica. Como mucho, puedo perder un puesto de trabajo (o abandonarlo yo misma). Sobre todo, ahora que en Oriente Medio estamos en recesión económica y que el futuro inmediato –como siempre- es incierto. Pero bueno, no quiero extenderme con esto, que no es del todo el tema.

Lo que quiero compartir es que en otras familias se valora un contrato o una situación que aporte “estabilidad”, siendo el estado más deseable un funcionariado. Sí… este es el deseo desde el amor de muchos padres. Y si no puede ser, un contrato con una empresa grande, sólida. En caso de que haya una oveja negra en este tipo de familias y a dicha persona le dé por emprender, los otros miembros tratarán por todos los medios de hacerle desistir y desanimarlo con este proyecto. ¡Es arriesgado, peligroso, inestable! ¡Desiste!

Descubrir esto me hizo darme cuenta de que no hay una opción “buena” sino diversos puntos de vista que dependen, principalmente, de la experiencia de cada uno en la vida. Y en la que también influyen los valores que haya mamado en su familia de origen.

Y todo este rollo, ¿para qué? Pues solo para preguntarte qué se valora más en tu familia, el ser emprendedor a toda costa o una supuesta estabilidad que aportaría un contrato indefinido. En segundo lugar, ¿esto concuerda contigo?¿Está alineado con tu Ser? No con lo que aprendiste de pequeño, sino con lo que sientes desde dentro. Por otra parte, ¿tu experiencia confirma o desmiente lo aprendido?

Y por último, solo una conclusión: que no hay opciones mejores ni peores. Es imposible desembarazarnos de nuestra herencia genética y sistémica. Pero sí podemos ser conscientes de ella. Veámosla y arrojémosle luz. Y después, tomemos conciencia de lo que a nosotros nos pide el cuerpo de verdad. Y esto, además, hay que conjugarlo con las circunstancias y particularidades de cada momento, que no siempre ponen el camino fácil. En todo caso, seamos conscientes de lo que hemos heredado y tengámoslo en cuenta, pero que no nos condicione.

Anuncios