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Soul’s home

LunaThroughout my life I have had the opportunity to meet many people guided by a firm belief in their religion. At times I felt lost and I had some jealousy for them. It was only in recent years when I developed my spirituality

Now that I live in a Muslim country, now that I interact closely with people walking through life according to the precepts of Islam, I realize that they live differently.

Religion is not one facet of their lives… it’s the central branch from which all the others develop. They have no doubt. They believe in God and are happy.

I’ve restarted yoga classes. I like them, but here they are different. We do exercises, practice asana and connect with our body. But we don’t look for a spiritual dimension as it was in Europe. Here that is covered. The last years in Valencia I practiced yoga, attended to meditation sessions and enjoyed several retreats in nature. I had the opportunity to meet people who, somehow, were looking for meaning in their lives and others who had found it and became a sort of guide for those seekers.

Unfortunately, too many people that I met were lost. Well, nobody here is in that situation. If I look to the West from this site I can see a strong spiritual crisis, a void that has been installed in the lives of many people.

I have friends who think faith is linked to a low cultural and intellectual level. And that’s not what I’ve found in the Middle East (or what I had seen in many Catholics). I’m surrounded by technical, scientific spirit minds that know that God is the beginning and the end of everything and I marvel at the strong belief they have.

I’ve seen them happy after prayer. I’ve noticed that enjoy life, because God wills it. Even knowing that another life waits for them, an eternal one, they value and appreciate what happens in it. And their movements are guided by a value system very similar to mine. They offer love and generosity, as their sacred texts claim.

They ask and thank God as I do to the Universe. They have very clear what is the road and face the difficulties with complete acceptance, because nothing happens without Allah wanted it.

Their souls are always at home. What about yours? Is it at place or goes missing? Has it traveled wandering, as it did at times mine? And most importantly, are you happy as well?

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La casa del alma

LunaA lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas guiadas por una firme creencia en su religión. En algunos momentos me sentí perdida y tuve una cierta envidia por ellos. Fue solo en los últimos años cuando desarrollé mi espiritualidad

Ahora que vivo en un país musulmán, ahora que me relaciono de manera estrecha con personas que caminan por la vida según los preceptos del Islam, me doy cuenta de que viven de manera diferente.

La religión no es una faceta más sino la rama central a partir de la que se desarrollan todas las otras. No tienen ninguna duda. Creen en Dios y son felices.

He retomado el yoga. Me gustan las clases, pero aquí son diferentes. Hacemos los ejercicios, practicamos las asanas y conectamos con nuestro cuerpo. Pero no se busca una dimensión más espiritual como sucedía en Europa. Esto aquí ya lo tienen cubierto. Los últimos años en Valencia practiqué yoga, asistí a sesiones de meditación y disfruté de varios retiros en la naturaleza. Tuve la oportunidad de conocer a gente que, de alguna manera, estaba buscando el sentido de sus vidas y a otras personas que lo habían encontrado y se convertían en una especie de guías para esos buscadores.

Por desgracia, también me crucé con muchas personas que andaban perdidas. Pues aquí nadie se halla en esa situación. Si miro a Occidente desde este sitio puedo ver una fuerte crisis espiritual, una especie de vacío que se ha instalado en la vida de muchas personas.

Tengo amigos que piensan que la fe está ligada a un bajo nivel cultural o intelectual. Y eso no es lo que me he encontrado en Oriente Medio (ni lo que había visto en muchos católicos). Estoy rodeada de técnicos, de mentes con espíritu científico que saben que Dios es el principio y el final de todo y me maravilla la fuerte creencia que tienen.

Los he visto felices después de la oración. Me he dado cuenta de que disfrutan la vida, pues Dios así lo quiere. Aun sabiendo que les espera otra después, eterna, valoran y aprecian lo que les sucede en ésta. Y sus movimientos están guiados por un sistema de valores muy parecido al mío. Destilan amor y generosidad, tal y como les demandan sus textos sagrados.

Piden y agradecen a Dios como yo lo hago al Universo. Tienen muy claro cuál es el camino y se enfrentan a las dificultades con completa aceptación, pues nada sucede sin que Allah así lo haya querido.

Su alma siempre está en casa. ¿Y la tuya? ¿Tiene su lugar o anda perdida? ¿Ha viajado errante, como lo hizo en algunos momentos la mía? Y lo más importante, ¿eres feliz así?

Arquitectura qatarí

VestimentaYa hace más de tres semanas que llegué a Doha y, poco a poco, voy enterándome de cómo funciona esto. ¿Esto? Mi nueva vida aquí. Voy integrándome en el estudio. No todo lo rápido que me gustaría porque mi nivel de inglés ralentiza mi adaptación. El caso es que avanzo. Y me voy dando cuenta de lo afortunada que he sido “cayendo” en esta oficina. Estamos realizando proyectos de gran envergadura.

Cuando se desarrolla un proyecto, los técnicos de la administración dan el visto bueno o piden modificaciones. ¿Y cómo les gusta a los arquitectos a ellos que se construya? Pues con un estilo que vamos a llamar qatarí.

Se puede decir que este país es muy joven y que históricamente ha sido una tierra muy pobre. Carecen de ciudades antiguas y de edificios históricos. Prácticamente, de un estilo propios porque no se conservan construcciones del pasado. A excepción de ciertas fortificaciones a las cuales los qataríes se han anclado como sello de identidad. Y siguiendo esta forma, en parte inspirada en esas fortificaciones, en parte adaptada, están creando una identidad propia mediante la arquitectura.

Carol me contó que en una de las reuniones con la administración les enseñaron dos opciones para una nuevo edificio. Una era igual a todas las anteriores y la otra tenía un aspecto más innovador, más actual. Ellos ni lo dudaron. Eligieron la “clásica”.

En este país están haciendo un gran esfuerzo por crear una identidad, una cultura propia y se anclan a cualquier huella del pasado. También se nota en la forma de vestir, que es un aspecto muy característico. Y ya me he dado cuenta de que las mujeres no van tan tapadas por razones religiosas… ¡sino culturales! Ellas visten de negro hasta los pies, ataviadas con una abaya, que es una especie de vestido negro, ancho y largo. En la cabeza llevan un pañuelo negro llamado sheyla. Algunas, con un velo que les cubre la cara. Y este atuendo lo lucen con orgullo, es un distintivo. Con él muestran, con satisfacción, que son qataríes. Y lo mismo sucede con los hombres, ellos visten la dishdasha, que es una túnica de un blanco nuclear que llega hasta los pies. En la cabeza llevan un pañuelo, el gutra, rematado por un cordón negro. El gutra suele ser blanco pero en invierno algunos varones lo cambian por uno rojo y blanco. Existe todo un código en la vestimenta de los qataríes. Y detalles que a nosotros nos pasarían desapercibidos los diferencian de los otros países de la Península Arábiga.

Cuando llegué aquí sentí tristeza porque esas mujeres iban tan tapadas y me parecieron esclavas de su religión. Ya no tengo tan claro que esto sea así. Y si son esclavas de algo, quizá sea de ese anhelo por forjar una tradición, una cultura propia a este país.

Y, al igual que nosotros, también basan muchos aspectos de su cultura y de su organización social en la religión. Y, al igual que nosotros, creo que con el tiempo vivirán la religión de una forma más suave y se quedarán con las tradiciones y costumbres que ésta les deje. Como hacemos nosotros con Navidad.

Navidad… nunca me han gustado estas fiestas. Pero ya se sabe, basta con no tener algo para desearlo. Me quedo en Oriente, lejos de mi familia y de mis amigos. Anoche vi pasar tres señores sobre camellos y, en un momento de despiste, puse un saco llenito de amor para que lo lleven a España. Sé que lo harán.