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Descubrir y redescubrir

Después de pasar cinco días en los Pirineos me siento renovada. Me he traído de este viaje mucho más de lo que esperaba. Algunas veces sucede así, seguro que a ti también te ha pasado en alguna ocasión: emprendes un viaje o te inscribes a una actividad “porque sí”, pensando que te lo pasarás bien. O mejor, sin pensar demasiado y regresas fascinado por todo lo que has encontrado. A este tipo de sucesos yo les llamo regalos que nos hace la vida.

Este viaje ha sido un descubrir y un redescubrir. Arquitecturas, paisajes y personas. Descubrimos una serie de pueblecitos escondidos en lo alto de las montañas. Las casas se integraban en el paisaje porque estaban construidas con materiales de la zona: fachadas de piedra, tejados de pizarra y dinteles de madera. ¡Se podía sentir la naturaleza dentro y fuera de ellas! Cuando descubres una manera de construir te puede gustar o desagradar. Te puede hacer sentir bien o mal. Lo que aquellas construcciones nos han hecho experimentar ha sido muy gratificante. Lo que nos han transmitido las montañas, los lagos y los árboles nos ha insuflado vida.

Y lo que más me ha gustado, todavía, descubrir ha sido unas personas estupendas. De esas que no te dejan indiferente. En este viaje me he encontrado con una riqueza personal que me ha calado. Muchas gracias, chicas.

También me he encontrado con materiales y formas de construir que ya había visto en otras ocasiones, pero que no había tenido tiempo o que todavía no había llegado el momento de profundizar en ellas. Al igual que en ciertos paisajes. Y doy gracias por haber tenido esta oportunidad para estudiarlas mejor. Así como por haber podido redescubrir personas que ya conocía pero que no conocía. Y resulta que tenían una riqueza apabullante en su interior. Y ahora que he empezado no quiero dejar de seguir redescubriendo. Porque estos vínvulos no van a parar de crecer.

Y no todo ha sido nuevo. También había paisajes que me resultaban familiares y modos de construir con los que yo misma había trabajado. Y resulta agradable convivir con ellos. Cuando conoces una técnica constructiva tienes una relación particular con ella. Y si es de tus favoritas y la pones en práctica a menudo en tus proyectos, acabas cogiéndole cariño. Conoces sus ventajas y sus inconvenientes. E incluso, aprendes a querer esos inconvenientes. Porque forman parte de ella y no sería la misma sin ellos. Al igual que quieres a las personas que decides tener cerca en tu vida. Y puede ser que compartas una aventura con ellos y los redescubras y todavía te gusten más, como me ha pasado esta semana.

Esas personas que he descubierto y esas otras que he redescubierto también me han ayudado a hacer un trabajo de introspección, a conocerme mejor y a detectar ciertas dificultades que, por primera vez, estoy dispuesta a trabajar. Y en ese enclave que también he descubierto, con su arquitectura autóctona y con sus paisajes imponentes he renovado fuerzas y me he refrescado.

Y tú, ¿dónde estás o has estado este verano? ¿Has descubierto o redescubierto algún tipo de arquitectura? ¿Y de naturaleza, de paisajes? Y lo más importante, ¿has descubierto o redescubierto personas?

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