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CONTRADICCIONES

Contradicciones

  • ¿Tú te sientes culpable cuando bebes alcohol?
  • Sí. Para que lo entiendas: la culpa en el Islam es igual que la culpa católica, provocan el mismo sentimiento.
  • ¿Entonces, por qué lo haces, por qué bebes? Podrías evitarlo…
  • Sí, pero salgo con mis amigos y me tomo unas cervezas, forma parte de mi vida social, de mis hábitos. Me divierto, no sé, me gusta…
  • Entonces te contradices. Lo que piensas que tienes que hacer y lo que haces no están alineados. Tienes una contradicción interna…
  • Todos tenemos contradicciones. El mundo está lleno de ellas, forman parte de la vida.

¿De verdad todos tenemos contradicciones? Bueno, la respuesta es prácticamente sí. Pero mi pregunta es si esto debe quedar así. ¿No sería mejor que lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos esté alineado? ¡Cuidado! No estoy juzgando ningún comportamiento,  es solo que esta reflexión la he tenido a partir de aquella conversación con mi amigo, al que le gustan las cervezas. No valoro a nadie… ¡Dios me libre!

Lo que quiero decir es que las contradicciones no son saludables. Si pienso que no tengo que comer esto o aquello y lo hago, albergo una lucha interna. O acepto que tomo esa comida aunque no es saludable o dejo de comerla… o vivo con una tensión en mí. ¿Podemos alinear nuestros valores con nuestros actos? ¿Ser flexibles, quizá? ¿Indulgentes, tal vez?

¿Son acaso los tengo que y los debo de los causantes de muchos de nuestros malestares? Nos los estamos causando nosotros mismos, por cierto. Sí, bueno, quizá ciertas circunstancias o influencias externas nos han llevado a crearnos esas pautas de pensamiento que a veces, en lugar de ayudar, pueden llegar a convertirse en un encorsetado deber. Y quizá nos perjudique más seguirlas, cual obediente esclavo, o no hacerlo y dejarse arañar por la culpa que el beneficio intrínseco de lo que llevamos a cabo.

No tengo muy claro dónde está la línea entre la autoindulgencia excesiva y la severa autodisciplina. No lo sé, aunque me imagino que la clave está en la flexibilidad y en la ecuanimidad.

Como único alivio me queda lo que aprendí en los cursos de PNL sobre lógica paradójica, como la llamaba nuestro maestro Bernardo. Al contrario que la lógica aristotélica, en la paradójica podemos integrar polaridades, cuestiones opuestas. Podemos ser algo y no serlo a la vez. Allí aprehendí que yo soy ordenada excepto cuando no lo soy. Así de fácil y nos cargamos la contradicción. O mejor dicho, la angustia que nos puede generar la contradicción.

¿Podemos integrar las contradicciones? ¿Puedo aceptar que es malo fumar y aceptar al mismo tiempo que estoy disfrutando de este cigarrillo? Entonces, si aceptamos e integramos… ¿desaparece la culpa? ¿Puede ser algo una cosa y la contraria a la vez? ¿Y este hecho podemos tomarlo, aceptarlo e integrarlo?

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