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¿Océano o pecera?

NemoHoy quiero compartir con vosotros un texto que ha escrito mi amiga Silvia Carbonell. Ella también es Arquitecta de Emociones y nos deja este regalo. Espero que lo disfrutéis. ¡Gracias, Silvia!

El otro día me permití un placer cinematográfico; muchas personas me habían recomendado la película “Buscando a Nemo” pero,… lo reconozco,… siempre me han dado pereza las películas “infantiles” ya que hasta entonces creía que sólo podían cautivar a los más pequeños.

Me dispuse a verla para pasar el rato y como soy una enamorada del fondo marino, nada más ver aparecer las primeras imágenes, comencé a emocionarme y mis expectativas fueron creciendo,… ¿conocéis el efecto Pigmalión? Pues eso fue lo que me pasó…

De forma muy simplificada viene a ser como una profecía autocumplida, si tú esperas o crees que algo vale la pena y estás receptivo para que así sea, es muy posible que te acabe gustando, y hasta entusiasmando,…

Tantas expectativas me fueron generando las imágenes que estaba segura de que la película me iba a aportar muchísimo y que me dejaría muy buen sabor de boca.

Para los que no la conozcáis, trata de un pececillo rebelde y ávido de aventuras y experiencias  sobreprotegido por su padre que vive con el miedo a que le pase algo malo.

Debido a su inconformismo por vivir el miedo de su padre en su propia piel, decide retarlo y acaba capturado por un buzo y obligado a vivir en una pecera.

Su padre emprenderá su búsqueda y el océano le obligará a enfrentarse a mil y un peligros por el amor hacia su hijo para poder verlo de vuelta.

La conclusión más importante que saqué después de su visionado fue que el amor SIEMPRE puede más que el miedo.

Aunque hemos oído esta frase en muchos lugares, no deja de ser cierta.

El amor por algo o alguien siempre será más fuerte que el miedo; el amor es hermano de la perseverancia, cuando de verdad quieres algo, siempre vas a encontrar la manera de hacerlo, y en el viaje, por supuesto, tendrás que desafiar tus miedos, caer, levantarte, fallar, te desanimarás, te dejarás seducir por el pesimismo, la incertidumbre será tu compañera de viaje,… pero si insistes, quizá todo acabe ¡¡en una gran sorpresa!!

La segunda conclusión que saqué, y que tiene que ver mucho con la fe, es que cuando TE DECIDES a hacer algo, lo raro es que sepas por dónde empezar, te encuentras muy perdido, miedoso incluso,… pero la vida es tan mágica que sabe qué hacer y qué personas necesitas en tu camino para que puedas llevarlo a cabo.

No me costó relacionarla con la arquitectura. Yo también soy un pececillo que va en busca de su aventura personal y profesional.

La arquitectura es fascinante pero a la vez asusta. Como el océano.

La arquitectura es casi casi igual, no es algo fácil, hay muchos obstáculos en el camino, muchos condicionantes, demasiadas opciones que elegir, muchas posibilidades a la hora de proyectar, pero si tienes claro qué es lo que quieres conseguir, TU INTENCIÓN… y una firme determinación de ir a por ello (como el padre en busca de “Nemo”) al final llegarás a tu meta.

El océano como la arquitectura, y como la vida es algo tan grande,… tan inabarcable,… tan extenso… todos tienen su lugar en él, cada uno cumpliendo una función, hay cosas malas y hay cosas buenas, muy buenas… hay caballitos de mar , peces de los más variados colores, estrellas de mar, corales… y hay tiburones… pero para conocer lo bueno y poder apreciarlo, has de conocer lo malo… eso es así aunque la mayoría de veces no lo entendamos.

El contraste entre padre-miedoso e hijo-aventurero y entre la pecera y el océano ¡¡me fascinó!! ¡¡¡¡QUE GRAN SÍMIL!!!!

¿Cuántas veces nos da miedo el océano porque no podemos controlarlo? Pero,… ¿sería mejor vivir eternamente en una pecera? ¿Qué elegimos? ¿La seguridad de lo conocido o la sorpresa de la incertidumbre?

En arquitectura pasa lo mismo…  ¿nos arriesgamos o no nos movemos demasiado para evitar el peligro? ¿Pero el peligro de qué?

Quizá la vida sea tan sabia que en ocasiones elije por nosotros…

Nos obliga a enfrentarnos con lo inabarcable para poder crecer cada vez más y nos encierra en situaciones limitantes y angustiosas para que seamos valientes y digamos: ¡¡BASTA!!

El VIVIR de la manera que tú quieres, esa PERSONA que te encanta, esos SUEÑOS que dejaste atrás, ese VIAJE que nunca te atreves a hacer, todas esas cosas buenas que guardas en tu INTERIOR, el ENTUSIASMO perdido, la CONFIANZA de saber que todo es así porque algo mejor te espera, esa ARQUITECTURA que te arroba y que te encantaría experimentar…

Como “Nemo”, seamos rebeldes y saquemos los pies del plato, bueno… más bien de la pecera jajajajajajaja…

 

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