Archivos del mes: 28 junio 2017

DE POR QUÉ “WE ARE QATAR”

IMG_1521Hace ya más de tres semanas que el grupo de países liderado por Arabia Saudí cerró fronteras y lazos diplomáticos con Qatar. La cuestión de bloquear las fronteras por tierra, mar y aire resulta mucho más impactante en un país que cuenta con menos de tres millones de habitantes y que geográficamente se encuentra encajado entre sus vecinos del Golfo. Por tierra solo lindamos con Arabia Saudí, a la que citaré como Saudi, porque así la llaman aquí y porque el nombre entero resulta más largo.

La coalición formada por Saudi, Emiratos Árabes Unidos (Emiratos), Bahréin y Egipto sacó a sus embajadores y diplomáticos de Qatar; echó a los qataríes de sus tierras e instó a sus ciudadanos a regresar a sus países. Esto último, con la excepción de Egipto. Por cierto, en Qatar viven más de 200.000 egipcios según Wikipedia.

Alegaban que Qatar apoyaba el terrorismo. En mi opinión, utilizaban este eslogan para ganar la simpatía y el apoyo de Occidente, especialmente sensibilizado con esta cuestión.

El primer día, la población se encontraba conmocionada, casi no podíamos creer lo que se escuchaba y leía en prensa. La noticia era de tal envergadura que parecía una broma y no, no lo era. La ciudadanía, alterada, salió a comprar víveres y para llenar las despensas. El susto inicial que se sintió los llevó a vaciar supermercados. Neveras y pasillos de comida eran despejados más rápido de lo que se podían reponer. La propagación de esto por redes sociales retroalimentó la situación. Y no, no faltó comida ni agua en el país, pero se vivieron unas horas de incertidumbre.

La reacción de las autoridades resultó rápida y ejemplar. Lo primero que hicieron fue calmar a los ciudadanos. Si cundía el pánico, la situación sí sería crítica. Tanto gobierno como empresas privadas comenzaron a gestionar nuevas vías de importación de alimentos y reforzaron los puntos de venta para reponer tan rápido como se compraba. El segundo día Qatar recuperaba la normalidad.

El Gobierno anunció penas para los centros de venta donde se incrementaran los precios de los alimentos básicos. En paralelo, se promocionaron los productos locales, que resultaron ser muchos más de los que imaginábamos. Turquía e Irán enseguida se convirtieron en países exportadores.

Un empresario qatarí compró cuatro mil vacas a Estados Unidos y Australia. Fueron necesarios sesenta vuelos para traerlas hasta aquí. Las instalaciones están listas para alojarlas y comenzar la producción de leche. Esta iniciativa fue muy comentada y la producción local -no solo de alimentos- comenzó a ser promocionada y apoyada.

Fueron muchos los países, como Turquía, que se posicionaron abiertamente. Pidieron a nuestros vecinos que acudieran al diálogo y manifestaron su apoyo hacia Qatar.

Kuwait emprendió labores de mediación. Omán se mantuvo neutral. Para mí estos dos países le tendieron una mano a Qatar. Creo que lo fácil habría sido unirse a los que han bloqueado esta pequeña península. Y, por cierto, en ese caso este país se habría quedado todavía más atrapado desde el punto de vista geográfico.

Transcurrieron varios días. La vida -en pleno Ramadán- seguía su curso. El Gobierno trabajaba sin descanso. Las empresas, tan hermanadas con nuestros vecinos, gestionaban la situación con brillantez.

Qatar Airways demostró de nuevo su grandeza. Ningún vuelo podía volar desde Qatar a los países de la coalición ni viceversa. Tampoco sobrevolar su espacio aéreo. Estamos hablando de territorios pequeños comparados con otros países. El tránsito aéreo entre Doha y Dubái, por ejemplo, era continuo, con un vuelo cada pocas horas, todos los días. Para volar hacia Occidente, marcaron dos rutas alternativas, bordeando Saudi por el Norte o por el Sur. Cuando se hacía por arriba, todavía se rodea más para evitar el espacio aéreo de Siria e Irak. No existen restricciones por parte de estos países, pero en la política de Qatar Airways se incluye no sobrevolar estas zonas, como medidas de seguridad.

Las noticias se sucedían por momentos. Saudi y Emiratos anunciaron penas económicas e incluso de prisión para quien realizara comentarios de apoyo a Qatar, incluyendo las redes sociales. Y me consta que no era broma. El amigo de un amigo mío fue deportado a España por sus comentarios en Facebook. En paralelo, Qatar emitió un comunicado que propagó por todos los medios: no insultar ni faltar el respeto a los países vecinos, a sus ciudadanos ni a sus líderes, para mantener los valores culturales y religiosos.

En este país existen muchas familias mixtas, qataríes casados con bahreiníes, emiratíes y saudís. Según sus países de origen, estos debían volver. ¡¿Querían separar a las familias?! Y, además, ¡hacerlo en pleno Ramadán! Qatar anunció que no tenía inconveniente en que se quedaran dentro de su territorio y recordó el valor de la familia para los árabes. Porque, para más conmoción, esta situación se estaba dando en Ramadán. No dábamos crédito.

La acusación de apoyo al terrorismo sigue en pie, pero la coalición no ha mostrado pruebas o evidencias de ello.

IMG_1483Desde el primer día ha surgido un movimiento espontáneo por parte de la ciudadanía para apoyar el país y a sus gobernantes. Desde las redes sociales hasta las imágenes del Emir, que aparecen en coches privados, establecimientos y hasta en las fundas de los móviles para manifestar su apoyo.

Un artista qatarí, Ahmed bin Majed Almaadheed, creó un retrato del Emir, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, que enseguida se convirtió en viral y símbolo del apoyo a Su Alteza.

Por primera vez la población qatarí y los expatriados hemos sido uno. “One nation” ha sido uno de los eslóganes que se han popularizado estos días. Han aparecido vídeos virales, hashtags, frases, eventos y todo tipo de manifestaciones públicas.

La reacción ha sido en ambos sentidos. Por una parte, la población reconoce la brillante gestión del gobierno. Si bien en muchas ocasiones hemos sido críticos con los líderes de este país, es justo reconocer su labor ante esta situación tan compleja. Desde el otro lado, el país se ha dado cuenta del apoyo de “su pueblo”, incluyendo a los expatriados en ese grupo. En situaciones como esta te das cuenta de cómo la unión hace la fuerza.

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Numerosos líderes de opinión, “bloggers”, “influencers” y personajes públicos han tomado un rol muy activo dentro de la situación. Mi favorito es Khalifa Salah junto a su equipo de I love Qatar. Era seguidora de sus vídeos e información y ahora me quito el sombrero ante el trabajo que están desarrollando y por el alto rigor que denotan. Por su compromiso con la información, el por el respeto y la sensibilidad con la que tratan el tema y por su cercanía a los seguidores. Este joven empresario hace años que comenzó una serie de trabajos con los que intentaba unir locales y expatriados. Nos acercaba su cultura, sus tradiciones y su manera de vivir el Islam. Todo ello, desde la cercanía y el sentido del humor. Desde que comenzó el bloqueo está desarrollando un papel importante como informador y promotor de la unidad. Toda mi admiración y respeto para él.

Tras muchos días de negociaciones, la coalición ha anunciado una lista de trece medidas o exigencias para Qatar. No son realistas ni se pueden llevar a cabo. La que más impacto ha causado es la petición de cerrar Al Jazeera. En una declaración pública, Giles Trendle, director general de la cadena, expresó cómo esta medida está fuera de lugar y que sería como si Alemania le pidiera a Gran Bretaña que clausurara la BBC.

Bien es cierto que existe un entramado político que se nos escapa del entendimiento (por lo menos a mí). La situación es realmente compleja y el desenlace, todavía desconocido. A nivel diplomático y político se puede hablar de un antes y un después en la historia de la región. Existe una sucesión de noticias políticas que parecen estar relacionadas con esta coyuntura. Prefiero no entrar en ello porque carezco de la información suficiente para opinar. Pero el entramado es realmente complicado.

A nivel empresarial, se escucha que el panorama va a cambiar notoriamente. Además de sufrir enormes pérdidas (aquí se dice que no las hay, pero resulta obvio imaginar un efecto cuantioso). El caso es que el tejido empresarial se está reestructurando.

Y desde el punto de vista social, que es el que a mí me atañe como ciudadana de Qatar, debo decir que la vida se desarrolla con normalidad y que el país ha reaccionado de manera admirable, tanto por parte del gobierno como de la ciudadanía. Deseo de todo corazón que se solucione pronto pues me siento parte de esta tierra, por el cariño que le tengo a Qatar y porque me parece una situación injusta. We are Qatar.

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