¿”DE OBRA” O DE MADERA?

CercaoNo solemos ser conscientes de las circunstancias en las que vivimos si no las comparamos con otras referencias, especialmente, durante la infancia.

Yo me crié “entre materiales de obra”. Y no me di cuenta hasta que mis compañeros de universidad me dijeron que nunca habían visto una bovedilla, que su padre no fabricó –literalmente- bloques de hormigón ante ellos y que nunca habían observado encofrar una escalera.

Que se habían encontrado dentro de una obra ni habían olido el cemento fresco. Entonces me di cuenta de lo que yo había experimentado durante mis primeros años. Todo ello, a pequeña escala y con la eterna referencia de nuestra casa del pueblo, cuya construcción se prolongó durante tantos años.

En la asignatura de materiales de construcción aprendí que esas bolitas con las que jugábamos mi hermano y yo no se llamaban garbanzos sino arcillas expansivas y que se utilizan, principalmente, para aligerar cubiertas y aportarles cierto grado de aislamiento.

Cuando iba al instituto mi padre fabricó una mesa de pimpón con chapas de encofrar. Después de haber jugado tantas horas en aquella mesa, al hacerlo en una oficial la única diferencia que percibo es el tipo de rebote. Por todo lo demás era como una reglamentaria: medidas, altura, red… solo que era reciclada con elementos de construcción.

Si hago balance de mi vida profesional, me he sentido más traída por los aspectos constructivos y estructurales de los proyectos que por otras cuestiones. La materialidad de las obras me sigue fascinando.

Desde que trabajo en interiorismo esa materialidad es diferente. Además, mi empresa posee una fábrica y ahora empleamos madera, MDF, enchapados, laminados y melaninas las más de las veces. Los acabados, la forma de trabajarlos, la maleabilidad y el lenguaje son diferentes.

Yo, por inercia, sigo pensando “en obra”. Luego suelo recordad que vivimos de la madera y no de subcontratar bloques y cemento. Todavía no me siento suelta diseñando con este lenguaje (aunque ahora ya, sin culpa), pero he entendido que es una cuestión de aprendizaje. De adquirir conocimientos y experiencia. Observar cómo proceden otros y utilizar mis conocimientos con ese otro lenguaje al que sí estoy habituada.

En definitiva, he cambiado los materiales de obra, con los que tan familiarizada me sentía por las posibilidades que ofrecen las carpinterías y el corte CNC.

Aunque no sea lo que más me mueve en el mundo, lo encuentro interesante. Conforme transcurre el tiempo voy me voy aclimatando y aprendiendo a quererlo. No me imagino dedicándome a esto durante toda una vida, pero siento que un día echaré la vista atrás y encontraré un sentido al haber trabajado en el diseño de interiores. Como decía Steve Jobs, podré unir los puntos.

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