¡EID MUBARAK!

IMG-20150716-WA0001 (1)¡Eid Mubarak! Así es como felicitan los musulmanes –y los que vivimos entre ellos- el fin del Ramadán, dando comienzo a Shawwal, que es el décimo mes del calendario musulmán y que comienza con festividad. Yo, para entenderlo, lo asimilo a nuestro Veinticinco de Diciembre. Las familias se reúnen y se visitan, comparten banquetes, se hacen regalos y se desean felicidad y bendición.

Personalmente, tenía ganas de terminar el mes de Ramadán este año. No he participado de él como sí hice hace dos años y el tema de los horarios me ha descentrado mucho. Comercios y administraciones mantienen un horario mínimo durante la mañana y la ciudad resucita una vez que se ha puesto el sol.

El ritmo de la oficina cambiaba. Acabábamos a las dos (teóricamente) y no hay pausa. Para tomar café y comer, nos íbamos a la cocina y cuando los clientes nos visitaban, no se ofrecía café ni té.

El ritmo de las actividades se ralentiza, especialmente con el exterior de la oficina. Solo tres de los nuestros estaban ayunando y yo creo que seguían el ritmo habitual. Pero había proveedores a los que casi no me atrevía a llamar, pues parecía que de ellos pendía tan solo un hilo de alma. El resto la recuperarían tras el Iftar, que es la comida con la que se rompe el ayuno.

Yo he llegado a una conclusión y cada año la confirmo. Hay dos clases de ayuno. Uno es el que se elige, sale del corazón y se lleva a cabo con fe, con ilusión y con alegría. Otro es el social, impuesto, el que se hace porque toca. Y fácilmente lo notas qué ayuno sigue cada persona.

Pues bien, acaba Ramadán y celebramos el Eid Al-Fitr. En realidad yo no he celebrado nada, más allá de recibir y enviar numerosas felicitaciones. Eid Mubarak para ti y tu familia, for you and your family, pour toi et ta famille… Y es que todavía mantengo contacto con musulmanes de mi año en Francia.

Por lo demás, un día no laboral como cualquier otro. Con una diferencia: que este es el primero de cinco. Fin de semana más tres días. ¡Aún no me lo creo! En este país en el que no hay puentes, festivos ni santos que celebrar. En este país en el que estuve trabajando seis días a la semana durante más de un año. Cinco días y todos ellos para descansar. Thank God!

Me sorprende que algunos centros comerciales estén abiertos. Es como si lo hicieran en España el día de Navidad. Y todavía me sorprende más ver a tantos musulmanes probándose ropa en nuestro Zara o comprando detergente. Pero luego caigo en la cuenta de que también encontraríamos gente en España haciendo esto si abrieran nuestros supermercados.

Así que finaliza Ramadán, disfrutamos de unas largas vacaciones (cinco días cuenta como largas) y el miércoles volverá todo a la normalidad. Una cotidianidad que voy a recibir con alegría. Una nueva etapa de la que disfrutar. Sin cargas, sin lastres, sin cuestiones pendientes. Y, por ahora… ¡Eid Mubarak!

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Una respuesta

  1. […] fin, la historia comenzó a principios de Ramadán de este año. Un sábado por la mañana estaba en casa, aburrida y desocupada. Decidí salir a […]

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