Archivos del mes: 19 abril 2015

LOS PAÍSES DEL GOLFO

GCCEn mi último viaje a España fueron varias las personas que me preguntaron sobre los países del Golfo. Elaboré una explicación sencilla y prometí entrada para diferenciar los distintos emiratos. Intentaré exponer anécdotas, comentarios y opiniones para tratar de que esta clase de geografía política resulte amena. Y si alguien necesita más conocimientos o una exposición más objetiva, siempre puede echar mano de bibliografía…

Están incluidos en los llamados países del GCC (Golf Cooperation Council) todos los estados árabes del Golfo Pérsico excepto Irak. En esta imagen que he sacado de la Wikipedia se puede ver cómo Irak también tiene una zona bañada por este cálido mar. Quiero recordar que Irán, que está situado al norte del Golfo, no es árabe, sino persa. Irán, al igual que su vecino Afganistán, es un país musulmán pero no es un país árabe. Además de esto, nuestro vecino de arriba mantiene relaciones políticas más que tensas con todos ellos. Una de las razones es porque en el país persa la religión dominante (y de algún modo, obligatoria), es el Islam, pero son Chiítas. Sin embargo, en los países del GCC son musulmanes Suníes en su mayoría, estas dos ramas del Islam dan para mucha literatura y lo dejaremos para una entrada, no liemos ésta demasiado…

Voy a repasar uno por uno los seis países que forman el Cooperation Council for the Arab States of the Gulf (Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo), vamos, el GCC. Empecemos por Arabia Saudí, que es el mayor de todos en cuanto a superficie y población. En mi opinión es uno de los tres países (junto a Irán y Afganistán) donde se interpreta la religión de un modo radical y extremo, dando lugar a leyes y normas que se escapan del entendimiento, incluso, de la mayoría de musulmanes. Como ya sabemos, la mujer no puede conducir ni salir a la calle sin la compañía de un varón de su familia. El hiyab es obligatorio por ley, de manera que una mujer no puede ir a ningún sitio público sin cubrirse. El alcohol está prohibido en todo el territorio. Existe la pena de muerte (como en otros países del Golfo, pero yo creo que aquí se acaba ejecutando realmente).

Tengo un cliente saudita y me cuenta que el pueblo, por lo general, no está satisfecho con la regulación de este país, pero es la familia real quien manda y poco o nada pueden hacer sus habitantes.

Su capital es Riad, pero la ciudad clave por antonomasia es La Meca, lugar sagrado para todos los musulmanes, punto de peregrinación y lugar clave en el Islam.

Con respecto a sus… llamémoslas normas, es curioso cómo Arabia Saudí tiene tan buenas relaciones con Estados Unidos, así como con numerosos países europeos. Cosas del oro negro…

Para no extenderme demasiado, a los dos siguientes países solo los nombraré. Kuwait en el Norte (capital, Kuwait) y Omán en el Sur (capital, Mascate). Hablaré sobre ellos en el futuro, cuando los haya visitado tal y como tengo previsto.

Y, ahora sí, nos vamos aproximando a mi zona. Qatar es un estado pequeño en superficie y con una población que recientemente ha superado los dos millones de habitantes. El ochenta por ciento de ellos somos expatriados. Geográficamente es una pequeña península unida a Arabia Saudí por el Sur y la mayoría de la población se concentra en su capital, Doha. Es conservador, sobre todo, en las formas, pero los occidentales tenemos opciones para beber alcohol o destaparnos un poco en ciertos hoteles o fiestas privadas.

Bahrein (capital, Manama) es una pequeña isla situada muy cerca de Qatar. Un puente la une a Arabia Saudi y existe un proyecto para otro que nos conectará con ellos en el futuro. Es todo un aliciente, pues aparte del desierto, no hay ningún sitio donde ir en Qatar y salir de este país tiene que ser por aire, mar o Arabia Saudí. Es una sociedad musulmana pero mucho más abierta que sus vecinas. Y los bahreiníes ocupan todo tipo de profesiones. Te puedes encontrar, por ejemplo, un taxista autóctono. Esto no sucede en otros estados, como Qatar, donde los locales solo desarrollan cierto tipo de tareas.

Por último, Emiratos Árabes, que es un estado compuesto por siete emiratos (como si fueran siete comunidades autónomas). Uno de estos estados es Dubai, cuya capital es Dubai. Apuesta por el lujo, el turismo, la extravagancia y lo más todo del mundo. Desde el edificio más alto, hasta la fuente más larga, el centro comercial más extenso, etcétera, etcétera. Los occidentales se siente cómodos porque el Islam está muy relajado en esta región del Golfo. Supone un centro financiero y neurálgico de toda la zona, pero no es la capital de Emiratos Árabes. La capital es Abu Dhabi, situada en el emirato homónimo.

Y hasta aquí, el repaso a los países del GCC, quizá con un toque subjetivo.. Sois libres de añadir o contrastar información, será toda bienvenida.

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COMPARTIENDO ESPACIO

CasaCuando terminé la Universidad salté, de repente, a desarrollar una vida “de mayores”. Establecí un despacho de arquitectura aunque carecía de experiencia profesional y empresarial. Trabajé mucho y peleé para conseguir un mercado y una estructura de trabajo.

De aquella época recuerdo con cariño algunas escapadas, cuando visitaba a mis amigos que vivían en distintos puntos de Europa. No tenía mucho dinero pero la situación me permitía flexibilidad para salir de viaje de vez en cuando.

Milán fue uno de mis destinos más frecuentados. Laura y Shira, mis amigas de Suecia e Israel respectivamente, estudiaban allí y los viajes a Valencia de ellas y a Italia por mi parte resultaban muy económicos. Cada vez que aterrizaba en suelo italiano desconectaba de mis proyectos, de mi despacho y de las obligaciones “de mayores”. Por unos días volvía a ser estudiante de nuevo. Me invitaban a fiestas, me presentaban a sus amigos y, como si estuviera extendiendo el Erasmus, volvía a conocer a gente de todas partes.

Tanto cuando me quedaba en casa de Shira como cuando lo hacía en la de Laura, vivía la vida de estudiantes con toda su componente social, divertida y desenfadada que implicaba. Mis amigas gozaban de unos extraordinarios vínculos sociales y en aquellos viajes me hacían partícipe de ellos. ¡Disfruté tanto! Atesoré aquellos momentos en forma de recuerdos y deseé poder volver a vivir esa experiencia.

¡Qué pena que a esas alturas de la vida yo ya no vivía en Valencia! Había dejado el piso de estudiantes que compartía con mi hermano y, esporádicamente, con otros estudiantes que estaban en Valencia cursando su Erasmus. Y, ya lejos del ambiente universitario, me dedicaba a hacer funcionar un negocio que no terminaba de despegar porque la situación económica en España ya empezaba a flaquear, especialmente, en el sector de la construcción.

Vida de mayores. Reuniones con clientes, funcionarios, aparejadores, constructores… Todos españoles. Y todo muy serio.

Transcurrieron unos años y la vida me condujo por diversos e inesperados senderos. Desde aquella etapa, allá por el año 2007, siempre he vivido sola. Compartí casa durante una temporada en Doha, pero mis compis eran mayores que yo y participábamos de pocos momentos comunes.

Pero la vida te sorprende y te ofrece regalos, incluso, a veces, cuando ya habías olvidado que un día los anhelaste.

Por distintos motivos mis amigas Chelo (española) y Azadeh (iraní), han pasado una temporada en casa. Unas semanas críticas para las tres porque hemos vivido cambios, inquietudes e incertidumbres. Las tres hemos abandonado un trabajo y hemos conseguido otro nuevo. Tensiones con nuestras antiguas empresas, incertidumbre ante un nuevo empleo, momento de transición… Y no solo eso. Azadeh terminó la relación con su pareja. Tuvimos dos cumpleaños en casa, afianzamos la amistad con nuestro amigo Rafa, descubrimos el don que tiene Chelo para la cocina… Muchos acontecimientos en muy poco tiempo. Y en un minúsculo espacio. Podíamos sentir una especie de energía entre nosotras. Además de desvelar secretos y conocernos más, nos cuidamos, nos escuchamos y nos dimos cariño. Por las noches abríamos el sofá para convertirlo en la cama de Azadeh y allí nos quedábamos las tres, charlando, compartiendo inquietudes y poniendo humor a nuestras vidas. Nos dábamos masajes en la cabeza y compartíamos nuestros miedos.

Un regalo. Por lo que fue y por el momento de mi vida en que sucedió.

Yo antes pensaba que en cada edad de la vida “toca” hacer algo, cada cosa en un momento y no en otro. Por suerte estaba equivocada. Y así hemos vivido una etapa que se podría haber asociado a la vida de estudiantes.

Chicas, gracias por esta vivencia que queda para el recuerdo y por haberme cuidado en un momento crítico.

HAPPY EASTER

Happy Easter“Happy Easter” rezaba la tarjeta que colgaba de los conejitos de chocolate que repartieron hace unos días en la oficina. Hoy nos han vuelto a traer chocolatinas, esta vez, con forma de huevo (de Pascua) y a todos nos ha llegado el e-mail donde la dirección de la empresa nos felicitaba la Semana Santa y nos informaba de que la jornada acabaría a las dos de la tarde.

Tras dos Semanas Santas sin mención alguna sobre estas fechas en el trabajo, como tampoco la hubo en Navidad, ya me había acostumbrado a pertenecer a una minoría no musulmana en estos contextos. El caso es que la religión –a diferencia de lo que sucedía en Europa- sigue formando parte de la vida diaria. Y yo, que vengo de un país laico y que la mayoría de los míos en España no tienen vinculaciones religiosas, pues me sorprendo.

Cuando llegué a la empresa hace ahora un mes, me pidieron que rellenara una ficha con mis datos personales. No me gustó que me preguntaran sobre mi confesión, pero contesté. Cristiana, claro. Porque –cuestiones de fe aparte- me he criado en un país con tradiciones y folclore cristiano. Me bautizaron y tomé la comunión. Para mí la religión católica es una cuestión cultural y cuando me preguntan por mi credo digo que soy cristiana. Otro asunto es cómo viva yo mi espiritualidad, que considero una cuestión íntima y privada y que no me suele apetecer andar por ahí explicándola.

Así que he cambiado de contexto. Los seguidores del Corán son una minoría en esta empresa (exactamente, tres) y creo que no hay ningún budista ni hindú, como en mi anterior oficina. Bueno, parece que “pertenezco” a la mayoría.

¿O no? No lo haré público en la empresa porque me da pudor, pero no pertenezco a la mayoría. Estoy desvinculada de la religión (repito, la espiritualidad, fe y creencias son otro tema), no voy a misa, no frecuento iglesias ni pertenezco a ningún grupo religioso. Quizá sea la única en la empresa, o puede que si hay más personas como yo, tampoco lo manifiesten.

Los miércoles, media hora antes de empezar a trabajar, hay un pequeño acto religioso en la sala de reuniones. Quiero asistir algún día, más que nada, por curiosidad. El caso es que me llama la atención que fuera de Europa parece que todos siguen vinculados a la religión. Por supuesto, no digo que esto sea mejor ni que sea peor, solo digo que me llama la atención porque es algo a lo que no estaba acostumbrada en España.

Mis jefes y la mayoría de mis compañeros vienen de Sudáfrica. Interesante país por su riqueza cultural y por la mezcla (o mejor dicho, variedad) de personas. Porque sigo teniendo la sensación de que las personas son reticentes a mezclarse. La gran mayoría de parejas, así como los grupos de amigos suelen ser homogéneos. Vuelvo a dar gracias por tener los amigos que tengo en Qatar, en su mayoría, españoles y árabes.

En fin, que me había acostumbrado a la llamada a la oración cinco veces por día y, en especial, la de los viernes; a ver alfombras en la oficina y que las orientaran a la Meca antes de comenzar con el ritual; a que celebráramos Ramadán y los Eids, pero no había caído en la cuenta de que mi nueva empresa es cristiana. Esto tiene una ventaja clara: veneraremos las festividades cristianas, de hecho, no se trabaja el día de Navidad, pero no perderemos las musulmanas, que están por ley.

Y para terminar, dime, bueno, no me lo digas porque es íntimo, pero piénsalo, ¿vives vinculado a alguna doctrina religiosa? ¿Y las personas de tu contexto, lo hacen? ¿También tienes la impresión de que en todas partes se vive la religión excepto en Europa? En fin, seguiré intercambiando impresiones.