La Estructura

La estructura. Pilares, vigas y forjados. Los elementos que sustentan el conjunto del edificio.

Los huesos.

La identidad.

Volví a España después de vivir un año en tierras extrañas. Tierras que ya no me lo parecían tanto después de todo este tiempo. Y al reencontrarme con todo, reconocí cuáles eran mis huesos. Reconocí la estructura que me había conformado y que ya casi ni veía.

Por poner etiquetas, aunque no me gusta hacerlo, diré que soy europea, mediterránea, latina. Española. También diremos que me he adaptado bien a esta cultura musulmana y a la calidez del desierto. Y me cubrí con sus telas, pinté mis muros con sus colores. Me sentía cómoda. Y me siento, ahora que he vuelto. Pero las dos semanas en casa, en mi casa de allí, pues todos tenemos varias, me han ayudado a reconocerme.

¿Y de qué hablan mis huesos? ¿Qué material conformó en su día mis pilares? Pues ahora lo he visto claro, de uno occidental, donde beber cerveza no es pecado. Donde una mujer puede vestir con tirantes sin ofender a nadie. Donde hay pinos, montañas y ríos y el invierno huele a campo mojado y a humo de chimenea. Porque en invierno hace frío. Un material donde una mujer puede ser independiente y autónoma. No necesita un marido para que la lleve a ninguna parte. Aunque todo hay que decirlo, un sitio donde a las mujeres no las tratan como reinas sólo por el hecho de serlo.

Una sociedad laica, en la que la religión ha dejado de ser el eje central de la vida. Una sociedad que también ha perdido valores, como diría mi padre, y en la que los vínculos familiares se han aflojado.

Un lugar sin desierto y sin dunas, sin zoco, sin shisha y sin gasolina súper a veinte céntimos el litro. Sin shawarmas, sin hummus y sin lemon mint. Pero con tortilla de patata, paella y jamón serrano.

Un material que he reconocido como mío. Con sus virtudes. Con sus defectos. Pero que me resulta propio. Que no es mejor ni peor. Pero que vibra con la misma longitud de onda que lo hago yo.

Creo que por muchos años que pasara en tierras lejanas –éstas u otras- los pilares que conforman mi identidad, aquéllos que se forjaron en mi niñez y se consolidaron en mi juventud, no pueden cambiar. Soy fruto de mi cultura. Con una actitud flexible, empática, adaptativa. Pero hija de mi cultura.

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Una respuesta

  1. […] Cómodo. Familiar. La sociedad se mueve con los ritmos con los que yo crecí, los que generaron mi estructura, mi sistema de referencia. Resulta reconfortante y tranquilizador. Así como me era estimulante y […]

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