Redescubriendo

kataraLas chicas ya han vuelto a casa. Después de este regalo que ha durado dos semanas y que queda para siempre vuelvo a mi rutina. Más contenta, con el entusiasmo renovado y el alma refrescada. Claro, estos días han dado para mucho. Visitamos Dubai, estuvimos en el desierto y descubrieron Doha. Ellas, yo la redescubrí.

Cuando algo siempre está ahí solemos relajar en interés. Sin embargo, cuando sabes que ese tiempo concluirá te lanzas a disfrutarlo. Como tu ciudad. Yo viví ocho años en Valencia y la mayoría de los grandes descubrimientos y disfrutes de ésta los hice cuando tenía visita. Las chicas del Erasmus, un novio que tuve u otros amigos en casa fueron la excusa ideal para salir a vivir Valencia.

Lo mismo me ha sucedido aquí. El entusiasmo de mis amigas me ha llevado a enseñarles con ilusión los lugares más representativos de Doha. Y así, estuvimos en el Souq Waqif, Corniche, el Museo de Arte Islámico, la Perla, la West Bay y Katara. Pero ellas superaron estos sitios característicos y fuimos más allá. Doha es una ciudad pequeña. No hay tanta oferta cultural y de ocios como otras urbes. Especialmente, si la comparamos con Dubai. Pero tiene mucho para brindarnos.

En primer lugar, a ojos de un europeo, resulta pintoresca y genuina. A diferencia de Dubai, la cultura musulmana se respira en sus calles. Los qataríes, vestidos con su gutra de color blanco nuclear y las qataríes en abaya negra, forman parte del paisaje urbano.

Por otra parte, existe un mundo que para mí había sido casi desconocido: los hoteles. Lugares en los que se sirve alcohol, la gente viste de un modo muy occidental y no hay vigilantes para que los caballeros no molesten a las señoritas. Éste ha sido uno de mis grandes descubrimientos. En este año prácticamente no he salido a pubs o discotecas ni he bailado. No era consciente, pero lo había echado de menos. Y me he dado cuenta –gracias, nenes– de que existe toda una oferta de ocio dentro de esos hoteles. Y que además, los precios son asequibles.

En cuanto a la gastronomía, cada día comíamos lo habitual en Oriente Medio: hummus y mutabel con pan árabe. Aquí están presentes como aperitivo en muchas comidas y son como una especie de paté hecho a base de aceite de oliva y garbanzos o berenjena. También, ensaladas, baba ganoush (una mezcla de verduras) y falafel, que son unas bolitas hechas a base de garbanzos y verdura. Y como plato, entre los más característicos, el shawarma. Hasta yo, que he sido vegetariana durante seis años, me he animado a comer shawarmas de pollo.

Como bebidas, los zumos de frutas naturales. Y el rey, el lemon mint. Mis amigas, además de haberlo preparado en casa, se han llevado la receta y el refrescante sabor en su memoria.

En definitiva, han sido dos semanas maravillosas. Disfrutando del amor que me han regalado cada uno de los días y re-conociendo la ciudad. Ahora propongo que cada uno de nosotros redescubra su ciudad. Con o sin visita. Siempre hay lugares que tenemos pendientes. Exposiciones, edificios, parques… y no lo hacemos porque pensamos que siempre van a estar ahí. ¿Nos animamos?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: