Nuestro cuerpo, nuestra casa

shishaHace unos días leí en alguna parte “no somos un cuerpo que tiene un alma, somos un alma que tiene un cuerpo”. Y recordé a mi profesora de yoga que solía decirnos que vivimos dentro de nuestro cuerpo y y que tenemos dos opciones. Una es convertirlo en un lugar maravilloso, en el medio a través del cual vivíamos “aquí” y la otra, no cuidarlo. En ese caso, se convertirá en una jaula y nosotros, en sus prisioneros.

Y si nuestro cuerpo es la casa de nuestro espíritu, y si solo tenemos uno, que no podemos cambiar, solamente mantener, ¿por qué lo maltratamos tanto? Yo, la primera. Algunas veces llevo a cabo acciones que me perjudican. Como cuando me voy al zoco a fumar una shisha. Y no es sin querer, soy consciente de lo que perjudica. Y aun así, allá que voy. El ejemplo de la pipa de agua se puede extender a todas las sustancias tóxicas que introducimos deliberadamente dentro de la casa de nuestra alma.

Entre ellas, alcohol, tabaco y otras drogas. Suerte que aquí no bebo alcohol. Porque mis amigos son musulmanes y porque no tengo carnet para ir a la licorería. El caso es que esta sociedad me ha puesto muy fácil la abstinencia.
Fui consciente de lo bien que me sentaba no beber un día que me tomé una cerveza. Tan limpio debía estar mi organismo que me sentó como un rayo. Pasé toda la tarde durmiendo y sintiéndome mal. Espero mantener este hábito cuando vuelva a España.

Cuando hacemos la analogía con nuestra casa lo tenemos muy claro. No nos dedicamos a hacer hogueritas que ahumarían las paredes y que podrían quemar algún mueble. Tampoco acumulamos en nuestra despensa, junto a los alimentos, sustancias nocivas y peligrosas.

Cuando se estropea una instalación, queremos que la atienda un profesional en la materia. Y llamamos a un electricista o a alguien que sepa de fontanería o del caso que nos ocupe. Sin embargo, nuestro cuerpo, que necesita una serie de nutrientes –y bien conocemos cuáles- no siempre es atendido con los necesarios. Y a veces llamamos a quien no tiene que venir. Este verano cometí excesos con la comida rápida, la coca-cola y los dulces. Y era consciente del daño que le hacían a mi cuerpo. Y allá que iba.

Para completar la base de la salud de nuestro cuerpo, el deporte. ¿Cumplimos con este mantenimiento de nuestro organismo? Es una fuente de bienestar y necesario si queremos conservarnos bien a largo plazo. Antes de los veinticuatro años no hice nada de ejercicio. Solamente la educación física del colegio, y porque me obligaban. Desde entonces, practico deporte con regularidad. Aunque con excepciones, que suelen darse en los momentos de grandes cambios de mi vida. Siento que toda la energía se la dedico a digerir lo pasado y acomodarme a lo presente. Pero mi cuerpo no entiende de esto. Es más, en etapas críticas es todavía más importante hacer ejercicio. Y en ese momento lo sé. Y llega la hora de mi clase de natación, o de salir a correr. Y comienza un diálogo interno en el que en unas ocasiones vence esa supuesta necesidad de descanso (¿pereza?) y en otras, el cuidado a mi casa-cuerpo.

Y si nuestra casa la mantenemos limpia, sacamos la basura, la ordenamos y cuidamos de cuáles son las personas que entran, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestro cuerpo? Porque sobre la gente a la que invitamos a pasar también hay mucho que decir. Vampiros emocionales y otros ladrones de alegría y bienestar están demasiado cerca de nuestros cuerpos y de nuestros oídos. ¿Por qué no les cerramos la puerta para que no pasen?

¿Tú cuidas tu cuerpo? ¿Le das los nutrientes que necesita? ¿Haces ejercicio? ¿Evitas sustancias nocivas (algunas dentro de la propia comida)? ¿Realizas meditación o relajación?

Vamos a proponernos hoy cuidar un poquito más de nuestros muros, de nuestros muebles y de nuestro tejado. No nos pongamos metas demasiado altas, porque nos llevarán a no cumplirlas y sentirnos más frustrados. Dos o tres propósitos. Realistas y sinceros, ¿lo hacemos?

Anuncios

2 comentarios

  1. Me parece absolutamente acertadísimo el símil que haces entre nuestro cuerpo y nuestra casa. Es cierto que nuestra casa la cuidamos a la perfección, porque nuestro sacrificio nos ha costado conseguirla, o no?? (¡¡¡frase muy extendida!!!).
    En mi opinión son demasiadas las personas que, en ocasiones, tienen un apego excesivo hacia su casa, claro ejemplo el de mi madre, que aprovecha la mínima ocasión para vanagloriarse de su casa y su estima, es tanta que la lleva a limpiarla y cuidarla de manera obsesiva.

    Sin embargo, no es tan frecuente que empleemos tanto esfuerzo y dedicación al cuidado real de nuestro cuerpo (y digo real por descartar ese cuidado de “fachada”, ya me entiendes, sombra aquí sombra allá, maquíllate, maquíllate). Yo soy Nutricionista y de las de que creen que una dieta en un periodo de tiempo puntual, no sirve para nada. Soy más de la educación nutricional, del apostar por unos hábitos alimentarios perennes que nos lleven a adquirir un estado de salud y bienestar a largo plazo y que, en definitiva, nos hagan sentir bien.”Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” Hipócrates. Pero bueno, con este pensamiento poco futuro me auguro hoy en día.

    Tanto como lo anterior, o incluso más importante, me parece el punto en el que dices que hay que saber cerrar puertas y ventanas a personas “tóxicas” que sólo nos aportan grandes cantidades de polvo a nuestras vidas y que luego no hay aspiradora mágica que se lo quite de encima.

    Pues lo dicho, una buena alimentación, la practica de ejercicio y un excelente cuidado de nuestra alma, son tres cosas fundamentales que deberíamos cumplir todo ser viviente en el planeta. Y no porque lo diga yo, simplemente porque, ya que mágicamente y sin esfuerzo (no como el de nuestra casa, jeje) nos han regalado esta maravillosa cajita donde albergar nuestro ser, nuestra esencia; que mínimo que agradecérselo con los cuidados que requiere, no??!!

    Bueno por último, decirte que es la primera vez que escribo un comentario en tu blog, pero en realidad leo cada una de tus entradas desde hace 2 meses aproximadamente. Lo descubrí gracias a la página de facebook de Juan Planes, y la verdad que da gusto poder leerte y compartir tus reflexiones.
    Muchas gracias! 😉

    1. Querida MªAmparo,

      Me encanta cómo lo has explicado y las analogías que has ido haciendo. Si se me hubieran ocurrido a mí, las habría incluido en el post.

      Muchísimas gracias por tu comentario y por seguirme. Y si además, me conociste por el facebook de Juan, alegría doble 😉

      Un abrazo fuerte,
      Geles

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: