Espacios de descanso… ¿espacios de trabajo?

Mi rincónDespués de terminar el Ramadán y haber tenido cuatro días de descanso, regresamos a la normalidad. A toda la normalidad que se puede eperar en mitad de este caluroso verano, con la ciudad vacía y casi todos los compañeros de trabajo de vacaciones, cada uno en su país.

Durante el mes lunar que duró el ayuno mi cuerpo notó una renovación. Era cierto que algunos órganos descansan, que mejora el sistema inmunológico y que la piel muestra un aspecto inmejorable. Por otra parte, también he aprendido que no necesitamos comer tanto para tener energía (aunque sí comer bien). Y ahora procuro vivir con las enseñanzas de esos días de privación y no cometer abusos en el yantar.

Voy a confesar que hubo dos etapas en mi experiencia. La primera, que duró unos quince días y cumplí con alegría el precepto de comer ligero por las noches y de obrar y pensar “bien” todo el tiempo. Pero la segunda parte, además de comer mucho por las noches, no fui un ejemplo de comportamiento. Sin causar grandes males a nadie, pues sí critiqué y tuve pensamientos no tan buenos.

Acabado el mes, tuvimos tres días de celebraciones, que a mí me recordaron mucho a nuestras navidades. Aunque sea agosto. Reunirse con la familia y los amigos, comer e intercambiar regalos es lo más habitual de estos días. Con un matiz amargo para mis amigos, pues lo han celebrado aquí, lejos de casa y de sus familias. Pero con un tono alegre y festivo por disfrutar de estas fechas con quienes sí tienen al lado.

Así que primero tuve la mudanza, luego el Ramadán y después celebramos la ruptura del ayuno (Eid). Y yo había dicho que después de todo esto volvería a estudiar, retomaría el máster on line que estoy cursando. ¿Y dónde hacerlo? Pues tenía dos opciones: el salón, que es un espacio grande y acogedor y casi siempre está vacío. O mi habitación. Que también es espaciosa y agradable. Que me proporciona una atmósfera de tranquilidad y que puedo tener tan desordenada o arreglada como a mí me plazca, pero… pero que es el espacio de descanso.

Y la idea no me atraía. El dormitorio es para dormir, para relajarse. No para trabajar o estudiar. Cuando quisiera descansar vería los apuntes. No me acababa de convencer. ¿Tú qué haces en tu dormitorio? Aparte de sus usos característicos, quiero decir. ¿Trabajas, estudias? ¿Y cómo te resulta la experiencia? Cuando duermes o te tumbas a descansar, ¿desconectas de lo que tienes al alcance de la vista? ¿Interfiere ese trabajo en la calidad de tu sueño?

Yo pienso que es mejor dejar el dormitorio para el descanso, pero he decidido hacer una excepción. Me he comprado un escritorio y una silla. En ikea, que aquí también hay. Y ha sido bastante fácil lo del montaje. Y ahora mi habitación se ha convertido en mi reino. Es un espacio para dormir, pero también para estudiar, para escribir y para navegar por internet. Estoy contenta con mi nuevo rincón, con este sitio que invita al estudio. Y a escribir. ¡Ya no tengo excusa para no estudiar!

¿Estudias habitualmente? ¿En qué lugar de la casa lo haces? ¿Interfiere en las actividades propias de ese espacio? ¿Tienes un despacho dentro de casa? ¿Le das otros usos aparte del suyo? Y por último, ¿estás satisfecho/a compartiendo o separando actividades según la estancia?

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