Proyectos como sueños

DaliEn ocasiones podemos elaborar un proyecto sabiendo que nunca se va a construir. Imagínate que tienes una idea estupenda y te pones a dibujar. Conforme avanzas, te seduce y te enamoras de él. Empiezas jugando y llega un momento en que piensas que se debe materializar… ¡es una idea demasiado buena para quedarse en el papel!

Lo estudias y te das cuenta de que quizá no sea posible porque hace falta un dinero para construirlo y nadie está dispuesto en invertir en ello o por otras razones. Quizá en el enclave no se puede construir por algún tipo de protección medioambiental o de otra índole. O es posible que sea una idea demasiado fantástica y no se pueda ejecutar.

Pero ya estás dentro del proyecto y quieres seguir diseñando, probando, enamorándote de él. Seguro que habrá a tu alrededor alguien que te diga que estás perdiendo el tiempo. Que no tienes noción de la realidad y que la energía que inviertes en esos dibujos no vale para nada porque hay otros proyectos –sí materializables- a los que les estás dedicando tu trabajo.

Muy bien, en este punto te gusta tu idea y sabes que nunca se va a llevar a cabo. Pero has pensado en espacios sorprendentes, materiales perfectos, en los colores, los recorridos, las circulaciones. Sabes que no hay futuro y te das cuenta que dedicarle tiempo y trabajo a este diseño es como un sueño. Lo disfrutas, lo saboreas, pero que un día despertarás. Y decides centrarte en el presente, que consiste en seguir elaborándolo, seguir pasando buenos momentos con tus ideas inmaterializables.

¿Alguna vez has soñado y has sabido que lo estabas haciendo? Yo sí. Me ha sucedido varias veces y he conseguido dirigir el sueño. He volado y he descubierto paisajes maravillosos que supongo que construiría mi subconsciente. Mucho más bonitos de lo que habría podido imaginar estando despierta. Y la sensación era real. Completamente real.

Pues lo mismo sucede con este proyecto que tienes entre manos. Sabes que un día despertarás. Que se acabará todo… ¡halas! (que significa “se acabó” en árabe). Así que tú te centras en tu presente, en las líneas que dibujas, en los espacios que configuras. En el encuentro de los materiales. Y esto te hace sentirte bien.

¿Qué pasa después?

Pasa que llega un día en el que despiertas. Se termina el sueño y el proyecto no se puede construir. Te pones triste. Quizá llores un poco. Y al mismo tiempo, sonrías. Porque has pasado momentos muy agradables diseñando esos espacios. Las sensaciones que has vivido y experimentado eran reales. Aunque estuvieras soñando, el bienestar que te producía y el amor que sentías por el proyecto eran de verdad. Todavía con los ojos húmedos, das gracias por haber tenido este sueño. Y ya despierta del todo, le das la bienvenida a lo que queda por venir. Tal vez, a otros proyectos que sí se puedan ejecutar. Y sabes que nunca más serás la misma persona después de haber diseñado este espacio. Siempre lo recordarás.

Entonces te das cuenta de que no ha sido ¡halas!, sino encantada de haberte soñado. Y das gracias a la vida, a Dios o al Universo.

¿Has vivido muchos sueños? ¿Has dedicado tiempo a algún proyecto, aun sabiendo que no tendría futuro? ¿Crees que hay que disfrutar cada momento aun sabiendo que se va a terminar? Yo he decidido disfrutar de todo lo bueno que me ofrezca la vida, ya sea un sueño o real. ¿Y tú?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: