Archivos del mes: 28 junio 2013

¿Aventura o tranquilidad?

Al KhorHoy hace siete meses que llegué a Oriente y sigo fascinada por esta tierra. Y eso, a pesar del calor, que si ya me parecía difícil en verano a orillas del Mediterráneo, en una ciudad en medio del desierto, se ha convertido en todo un reto.
Y es que esta cultura y esta ciudad están rebosantes de estímulos. Me hacen pensar, me llaman la atención y me enriquecen a diario.
La religión, que es el origen de las costumbres y cultura de esta región sigue atrayéndome. Casi todos los días descubro un aspecto nuevo. Al mismo tiempo, y por contraste, conozco mejor mi cultura, mi religión y las que se supone que son mis costumbres.
Cuando visitas a alguien y entras en su casa por primera vez, te llaman la atención ciertos aspectos de esa vivienda. Y observándolos, sueles caer en la cuenta de cómo son en tu propia casa. A veces aprecias nuevas cuestiones de tu hogar de las que no eras consciente aunque llevaras años viviendo en él.
Si esta casa, en lugar de estar en tu ciudad, se encuentra en otro punto geográfico, las diferencias suelen ser notables. Y si tienes la oportunidad, no solo de ver la vivienda, sino de saber cómo viven sus habitantes, la experiencia es mayor.
Por eso nos gustan los viajes. Cambiamos, visitamos lugares nuevos y diferentes. Dejamos atrás lo que ya no vemos por tenerlo siempre delante. Y necesitamos, de vez en cuando, disfrutar de estos cambios.
Arquitectos o no, a todos nos gusta descubrir nuevas ciudades, visitar edificios emblemáticos (o arquitectura tradicional) diferente a “la nuestra”.

Por otra parte, echo mucho de menos a mi familia, a mis amigos y a mi gente de allí. Y digo “de allí” porque los de aquí ya se han convertido en mi gente. Empiezo a sentirme cómoda y relajada. De alguna manera, habituada a esto. No obstante, esa sensación de estar en casa, ese calor de hogar, es algo que añoro. Y resulta que también nos gusta lo conocido, nuestras rutinas, el confort que nos proporciona sabernos en nuestro sitio. Resulta cómodo y nos proporciona seguridad. Tranquilidad.
Y así nos vamos moviendo, entre los estímulos de la novedad y la placidez de la rutina. Cada uno, más cerca de un lado que de otro. Y también hay momentos en la vida en que nos apetece más vivir aventuras o disfrutar de lo de siempre.
¿En qué punto estás tú ahora? No hace desplazarse físicamente para descubrir novedades. Se puede hacer de muchas maneras. Incluso, realizar apasionantes viajes al interior de uno mismo.
¿Te has sentido últimamente viviendo lo mismo durante mucho tiempo? ¿Acaso has tenido muchas novedades y cambios en tu vida?
¿Te lanzas ahora a buscar aventuras o más bien quieres disfrutar de la calidez de lo que está ahí desde siempre? En todo caso, cualquiera que sea tu elección, ¡vívela!

Pleased to dream you

DaliSometimes we can develop a project even if we know that it will never be built. Imagine you have a great idea and you start drawing. As you progress, you feel seduced and you fall in love with it. You start playing and it arrives some time when you think that it should be built … it’s an idea too good to remain on paper!

You study the situation and realize that may not be possible because it takes much money to build it and no one is willing to invest in it or for several reasons. Maybe the plot has an environment protection. Or it may be an idea too great to be carried out .

But you’re concern with the project and want to continue designing, testing, falling in love with it. Sure there will be someone around you to tell you’re wasting your time. You have no concept of reality and the energy you invest in these drawings is worthless because there are other deliverables projects (able to be built) and not this you are dedicating your work.

Okay, at this point you like your idea and you know you will never carry it out. But you have thought about surprising spaces, perfect materials, the colors, the circulations. You know there is no future and realize that taking time and work to this design is like a dream. You enjoy it, you taste it, but one day you will wake up. And you decide to focus on the present, which is to continue designing and spend pretty time with your (not able to built) ideas.

Have you ever being dreaming and you knew that you were doing it? I have. It has happened several times and I managed the dream. I have flown and have found wonderful landscapes I guess my subconscious built. Much nicer than I could have imagined being awake. And the feeling was real. Completely real.

It is the same with this project you have in hand. You know that one day you will wake up. That will end all … halas! (It means “finished” in Arabic). So you concentrate on your present, in the lines you draw, in the spaces that you set, at the play between the materials. And this makes you feel good.

What happens next?

It comes one day when you wake up. The dream ends and the project cannot be built. I get sad. Maybe you cry a little. And at the same time, you smile because you spent pleasant moments designing these spaces. The feelings that you’ve lived and experienced were real. While you were dreaming, welfare produced you and love you felt for the project were real. Still with moist eyes, give thanks for having this dream. And wide awake, you welcome to whatever project is coming. And you know you will never be the same person after designing this space. You will always remember it.

Then you realize that it’s not halas! But pleased to dream you. And give thanks to life, to God or to the Universe for it.

Have you lived many dreams? Have you spent time on a project, knowing that no future? Do you think you have to enjoy every moment knowing that it will end? I have decided to enjoy all the good things life offers me, either a dream or real. Do you?

Proyectos como sueños

DaliEn ocasiones podemos elaborar un proyecto sabiendo que nunca se va a construir. Imagínate que tienes una idea estupenda y te pones a dibujar. Conforme avanzas, te seduce y te enamoras de él. Empiezas jugando y llega un momento en que piensas que se debe materializar… ¡es una idea demasiado buena para quedarse en el papel!

Lo estudias y te das cuenta de que quizá no sea posible porque hace falta un dinero para construirlo y nadie está dispuesto en invertir en ello o por otras razones. Quizá en el enclave no se puede construir por algún tipo de protección medioambiental o de otra índole. O es posible que sea una idea demasiado fantástica y no se pueda ejecutar.

Pero ya estás dentro del proyecto y quieres seguir diseñando, probando, enamorándote de él. Seguro que habrá a tu alrededor alguien que te diga que estás perdiendo el tiempo. Que no tienes noción de la realidad y que la energía que inviertes en esos dibujos no vale para nada porque hay otros proyectos –sí materializables- a los que les estás dedicando tu trabajo.

Muy bien, en este punto te gusta tu idea y sabes que nunca se va a llevar a cabo. Pero has pensado en espacios sorprendentes, materiales perfectos, en los colores, los recorridos, las circulaciones. Sabes que no hay futuro y te das cuenta que dedicarle tiempo y trabajo a este diseño es como un sueño. Lo disfrutas, lo saboreas, pero que un día despertarás. Y decides centrarte en el presente, que consiste en seguir elaborándolo, seguir pasando buenos momentos con tus ideas inmaterializables.

¿Alguna vez has soñado y has sabido que lo estabas haciendo? Yo sí. Me ha sucedido varias veces y he conseguido dirigir el sueño. He volado y he descubierto paisajes maravillosos que supongo que construiría mi subconsciente. Mucho más bonitos de lo que habría podido imaginar estando despierta. Y la sensación era real. Completamente real.

Pues lo mismo sucede con este proyecto que tienes entre manos. Sabes que un día despertarás. Que se acabará todo… ¡halas! (que significa “se acabó” en árabe). Así que tú te centras en tu presente, en las líneas que dibujas, en los espacios que configuras. En el encuentro de los materiales. Y esto te hace sentirte bien.

¿Qué pasa después?

Pasa que llega un día en el que despiertas. Se termina el sueño y el proyecto no se puede construir. Te pones triste. Quizá llores un poco. Y al mismo tiempo, sonrías. Porque has pasado momentos muy agradables diseñando esos espacios. Las sensaciones que has vivido y experimentado eran reales. Aunque estuvieras soñando, el bienestar que te producía y el amor que sentías por el proyecto eran de verdad. Todavía con los ojos húmedos, das gracias por haber tenido este sueño. Y ya despierta del todo, le das la bienvenida a lo que queda por venir. Tal vez, a otros proyectos que sí se puedan ejecutar. Y sabes que nunca más serás la misma persona después de haber diseñado este espacio. Siempre lo recordarás.

Entonces te das cuenta de que no ha sido ¡halas!, sino encantada de haberte soñado. Y das gracias a la vida, a Dios o al Universo.

¿Has vivido muchos sueños? ¿Has dedicado tiempo a algún proyecto, aun sabiendo que no tendría futuro? ¿Crees que hay que disfrutar cada momento aun sabiendo que se va a terminar? Yo he decidido disfrutar de todo lo bueno que me ofrezca la vida, ya sea un sueño o real. ¿Y tú?

¿Un trabajo perfecto?

lisa_simpson13Cuando vivía en España mi trabajo consistía –entre otras actividades- en desarrollar un proyecto, normalmente, una vivienda y yo lo hacía bien. Pero nunca conseguía proyectos perfectos, de diez sobre diez. Todos se habrían podido mejorar.

El trabajo que llevo a cabo ahora es diferente. Mi cometido en el despacho ya no consiste en diseñar, sino en elaborar proyectos de ejecución. Me esfuerzo y lo hago bien. Pero nunca perfecto.

Según dice un amigo mío, “todo es susceptible de mejora hasta su completa inutilización”. Comprender esto me proporcionó un gran alivio.

No obstante, he conocido personas muy brillantes en su trabajo, tanto dentro como fuera de la arquitectura. En la universidad tenía compañeros que llegaban a realizar proyectos tan buenos que se merecían el diez que sacaban. Éste era el caso de mi amiga Dolors. Y así sigue, proyectando y ejecutando sus obras de manera excepcional. La admiraba (y admiro) mucho. En su momento sentía una cierta frustración estando a su lado hasta que aprendí a no compararme con ella.

En el instituto yo solía sacar nueves. Estudiaba mucho, me esforzaba y era constante. Sabía cómo obtener notas altas, pero nunca dieces. No me preparaba la materia completamente. Siempre se podía hacer más. Yo era consciente de ello y también sabía que el tiempo y energía que debía dedicar para obtener la máxima calificación no me compensaba. El trabajo necesario para optar a un diez es tremendamente mayor que el que se requiere para un nueve. Necesitas aprender y comprender absolutamente todo. Realizar bien el examen, entender exactamente qué espera el evaluador… Así que yo me conformaba con una nota alta, sin necesidad de que fuera la máxima.

Cuando realizo una actividad, me pongo a dieta o me propongo un nuevo reto no lo suelo cumplir al cien por cien. Dejo un margen de error. En mis relaciones personales no tengo un comportamiento modélico. Pero sí bueno.

Y tampoco he pensado en llevar a cabo todo de manera perfecta. Cuando me equivoco o un día me siento perezosa, cuando fallo… me lo concedo.

¿Aceptas con facilidad tus errores, tus fallos, la distancia entre tu comportamiento y el que se calificaría como perfecto?

Admiro mucho a las personas capaces de hacer una tarea, revisarla (hasta aquí, yo también lo hago) y seguir repasando, trabajando y mejorando. Y aportando más, más y más hasta que no se dejan ningún cabo suelto. ¿Tú lo haces así? Si la respuesta es sí, enhorabuena por tu dedicación y por tu capacidad de trabajo.

Si no lo haces, como yo, ¿estás satisfecho/a con tus logros? Quizá lo importante sea trabajar y conseguir los resultados que nos proponemos. Yo sigo aspirando a sacar un nueve.

¿Qué nota tienes tú como objetivo?

Souq Waqif

SouqThursday afternoon. I finish work and the weekend starts. Here we rest on Friday and Saturday. Sunday is a working day and Friday is the holy day. Almost nobody works (some do it on Saturdays). But Friday is something like our Lord’s Day. In the morning, shops and establishments remain closed. Men go to the masjids and the call to prayer is different from the rest of the week.

In the afternoon everyone smartens up and goes out. Molls and restaurants are mottled with people. The main entertainment in this city is going out for lunch or dinner. There are many places to enjoy the local and international gastronomy. Actually, they use to be cheaper than in Europe.

Anyway, it’s Thursday afternoon. Or rather, at night, then at six-thirty and the sun has set, even though it’s June. Yes, the sun rises at four o’clock. We worked the whole week and I feel tired, but I need to write. My book follows up and it asks me treats. So, instead of driving home, I go to this Souk, my favorite place in Doha.

Following my routine, I take a walk and then look for a terrace to sit and enjoy a delicious lemon-mint and a shisha to smoke. My mother is concerned that, despite having a very smooth snuff, I can end up being addicted to nicotine. I tell her that I only ask for a juice, but she does not believe me. Many Westerners do not like this water pipe, so characteristic of the Arab world, but I love it. It is part of a ritual. A social ritual, because we carry out with friends and, on Thursday night, I enjoy it with my own company. Since coming here I have regained ground and have fun myself. Not only at home –where I knew to do it-but outside, in public spaces.

Here the atmosphere is fantastic. Although it is hot, there is a breeze that caresses your skin. People are walking. Qatari, Western, non-Qatari Arab and Asian Oriental people. Their movement defines the landscape, this public space as distinctive and genuine.

In the neighboring tables are almost all conversations in Arabic. Also there are some in English. And in other languages.

I feel comfortable.

If I look up from my notebook, Qatari architecture with which this souk was reconstructed gives me delicious images. And, at the end the skyline of Al Fanar. A beacon for the faithful and it serves as a meeting point for supporters of Islam, even If they are not Muslim. They offer workshops, Arabic classes and other free activities.

You hear a constant buzz of people going. And shisha scent pervades the atmosphere. This space is a treat for all the senses.

Suddenly I notice that someone stands next to my table. I raise my head and two mates of the office have come to greet me. They are a pleasant surprise and a nice company to continue this evening. They take seat and I still enjoy the place, conversation and friends.

This is Souq Waqif and that’s how I live it. What spaces do make you feel comfortable? Where can you enjoy both your own company and with more people? What places, public or private ones, closed or opened, stimulate all your senses?

Souq Waqif

SouqJueves por la tarde. Termino de trabajar y comienza el fin de semana. Aquí descansamos viernes y sábado. El domingo es un día laboral y el viernes es el día sagrado. Casi nadie trabaja (hay quien sí lo hace los sábados). Pero el viernes es algo así como nuestro Día del Señor. Por las mañanas, tiendas y establecimientos permaneces cerrados. Los hombres acuden a las mezquitas y la llamada a la oración es distinta al resto de la semana.

Por la tarde todo el mundo se arregla y se sale fuera. Centros comerciales y restaurantes se abigarran de gente. El principal ocio de esta ciudad es salir a comer. Hay muchos lugares donde disfrutar de la gastronomía propia e internacional. Además, suelen ser más económicos que en Europa.

El caso es que es jueves por la tarde. O mejor dicho, por la noche, pues a las seis y media ya se ha puesto el sol, a pesar de que estamos en junio. Eso sí, amanece a las cuatro de la mañana. Acabamos de trabajar y me siento cansada, pero necesito escribir. Mi libro sigue en marcha y me pide que lo atienda. Así que, en lugar de conducir hasta casa, me acerco al zoco. Mi lugar favorito de Doha.

Siguiendo con mi rutina, doy un paseo y, a continuación, busco una terraza donde sentarme a disfrutar de un delicioso lemon mint y una shisha para fumar. Mi madre está preocupada porque, a pesar de tener un tabaco muy suave, puedo acabar siendo adicta a la nicotina. Yo le digo que solo me pido un zumo, pero ella ya no se lo cree. Muchos occidentales no le encuentran la gracia a esta pipa de agua, tan característica del mundo árabe, pero a mí me gusta. Forma parte de un ritual. Un ritual social porque lo llevo a cabo con amigos y, los jueves por la noche, disfrutando de mi propia compañía. Desde que vine aquí me he reconquistado y suelo pasarlo bien conmigo misma. No solo en casa –que esto ya sabía hacerlo- sino fuera, en espacios públicos.

Aquí el ambiente es fantástico. Aunque hace calor, hay una brisa que acaricia la piel. Gente que pasa. Gente que pasea. Qataríes, occidentales, árabes no qataríes y también orientales no árabes. Su movimiento define el paisaje, este espacio público tan característico y genuino.

En las mesas vecinas casi todas las conversaciones son en árabe. También las hay en inglés. Y en otros idiomas.

Me siento cómoda.

Si levanto la vista de mi libreta, la arquitectura qatarí con la que se reconstruyó este zoco me regala deliciosas imágenes. Y, al fondo se recorta el Fanar. Un faro que guía a los fieles y que sirve de punto de encuentro para los simpatizantes del Islam, aunque no militen. Pues ofrecen talleres, clases de árabe y otras actividades de manera gratuita.

Se escucha un rumor constante de la gente que pasa. Y una aroma a shisha impregna todo el ambiente. Este espacio es un regalo para todos los sentidos.

De repente noto que alguien se para junto a mi mesa. Levanto la cabeza y son dos compañeros de trabajo que me han visto y se acercan a saludarme. Una grata sorpresa y una agradable compañía con la que continuar esta velada. Toman asiento y sigo disfrutando del lugar, de la conversación y de mis amigos

Esto es el Souq Waqif y así es como yo lo vivo. ¿Qué espacios te hacen sentir cómodo/a? ¿Dónde puedes disfrutar tanto con tu propia compañía como con más personas? ¿Qué lugares, públicos o privados, interiores o abiertos estimulan todos tus sentidos?