Arquitectitis y otras enfermedades

chistes-de-arquitectura-diseñoHubo una época de mi vida en que mis relaciones sociales se ceñían a arquitectos y estudiantes de arquitectura. Yo estudiaba en la Escuela, mis compañeras de piso eran futuras arquitectas y solía quedar con compañeros de la Universidad. Vamos, estaba rodeada y mi vida, a excepción de mis padres y mi hermano, a los que veía los fines de semana, se limitaba -¿o expandía?- a compañeros de esta confesión.

Recuerdo que teníamos nuestra propia jerga, contábamos chistes de arquitectura y vivíamos con nuestro particular mapa de la realidad. Eso sí, nos entendíamos y comprendíamos a la perfección. Todos con el mismo lenguaje.

Cuando amplié mi mundo me costó adaptarme. A veces se me olvidaba que había personas que no se dedicaban ni directa ni indirectamente a la construcción o el diseño. Creo que lo conseguí. Y me desvinculé, en mi vida personal, de mi profesión. Llegó un punto en que no me sentía del todo cómoda con los “friquis” que solo sabían hablar de proyectos y que utilizaban un vocabulario que en otro momento había sido el mío.

Pasó el tiempo y, sin darme cuenta, fui entrando en otro mundo, vamos a llamarle en el “de las emociones”. Me sentía muy atraída por el crecimiento personal y por la psicología positiva. Llegó un punto en que mis amigos tenían las mismas inquietudes. La mayoría de mis lecturas eran de ese tipo. Mi tiempo libre lo dedicaba a formarme, a mi asociación y al voluntariado. Y mis conversaciones… ya podéis imaginar por dónde iban. Algunas personas que no sentían esa atracción por las áreas de la inteligencia emocional me decían que eso era lo que a mí me gustaba y que no podía pretender que ellos también tuvieran ese entusiasmo. Que tenían otras actividades y otros pensamientos a los que dedicar su tiempo y su energía. Yo no me lo creía. Pensaba que eso no era “mi mundo”, como ellos lo llamaban, sino “el mundo”. Estaba convencida de que no era la forma que yo tenía de leer la realidad, sino que era la realidad en sí misma. Que todos seríamos más felices si nos formáramos y viviéramos apasionadamente en temas de psicología.

Te voy a confesar algo: todavía lo pienso. No estoy curada. Lo que pasa es que he salido a la calle y ahora que estoy fuera, mucha gente me dice que me limito a un solo registro (por no decirme que soy una cansina). Me ha costado mucho reconocerlo. Y creo que tienen razón. Pero curada, la verdad, es que no estoy. Sigo pensando que estos temas no son para las personas que se sientan atraídas por la psicología, sino para todos. O, al menos, para todos los que deseen ser felices.

Es posible que no me cure nunca. Pero voy a utilizar mi enfermedad para aparentar ser una persona sana. Ahora que soy consciente de esta “patología”, voy a fijarme en los temas de las conversaciones de otras personas. A ver qué inquietudes tienen, en qué piensan… Y empatizaré con ellos. Mi objetivo será que no se note que tengo objetivos. Trabajaré cada día para mostrar ser una persona que no trabaja su desarrollo personal. Observaré de qué manera no se observa el comportamiento humano. Analizaré cómo no analizar las situaciones y sintonizaré una conducta donde sin sintonía. ¡A ver qué pasa! Voy a mezclarme con “los otros”. Os iré contando.

¿Y tú? ¿Tienes alguna enfermedad de esas que te hacen enfocarte siempre en las mismas áreas? Si la padeces, no creo que seas consciente porque no darse cuenta es uno de los síntomas. Otro es que algunas personas (que no padecen la misma enfermedad, aunque quizá sí otras) te lo recuerdan de vez en cuando. ¿Conoces a alguien que siempre habla de su profesión o de alguna afición que tiene? ¿Tu pareja o algún familiar cercano? ¿Frecuentas círculos donde todos están afectados de alguna de esas patologías? Y por último, ¿qué tal lo llevas?

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5 comentarios

  1. Como te he dicho muchas veces, la vida solo hay que vivirla. No hay que estudiarlo todo y analizarlo. Simplemente dejarte seducir por lo que te gusta o con lo que te entusiasma y evitar lo que te hace sentir mal. Fijarte unas metas y, de modo inconsciente, ir hacia ellas ya sean a largo o a corto plazo… La gente de tu entorno al final forma parte de ti, de vida, sin necesidad de escanear cada una de sus actuaciones. Relajate y disfruta del camino!!!!

    1. La verdad es que llevo casi toda mi vida dándole vueltas a cada cuestión. Analizando y reanalizando. Creo que ha llegado el momento de dejar que todo fluya. A partir de ahora, pensaré menos y sentiré más. ¡Gracias, Carol!
      Un abrazo, compi!!

  2. !!Hola Geles!! Por fin escribo en tu blog 🙂 Casualmente pasé este fin de semana con un ex, con el que me llevo muy bien. Y él es una de esas personas ‘enfermas’ con sus aficiones. Te cuento: me dijo que antes de conocerme, su mundo se dedicaba a la informática (su profesión y su pasión) y al ciclismo (su hobby y su pasión), y en épocas invernales, al esquí. Que, salvo fiestas con amigos, NO HABÍA NADA MÁS. Su vida se limitaba a planificar su horario para poder ir a trabajar en bici, para tener tiempo libre el finde para coger la bici, organizar las vacaciones de invierno para ir a esquiar (y si era posible, en bici), y las lecturas que hacía eran exclusivamente sobre la vida de algún ciclista famoso, y sobre libros técnicos de informática. Las pelis que veía estaban relacionadas con ello, e incluso sus amigos tenían, lógicamente, las mismas aficiones. NADA MÁS. Y que cuando me conoció, pues su mundo se expandió. Que empezó a interesarse en conocerme, en las cosas que me gustaban, en planear viajes conmigo. Pero era tal su obsesión que en los viajes que planeaba, había que ir en bici, hasta el punto en que me compré una. También cambié mi ordenador porque el mio no iba bien, y elegí uno que él me recomendó, con las aplicaciones que él eligió, etc.. y ahora no me aclaro con el dichoso aparato. Lo que quiero decir es que es bonito aprender de otras persoas y sus aficiones, pero siempre y cuando eso sirva para expandir nuestro mundo, y no para limitarlo.
    Ah, por todo esto, es ahora mi ex 🙂
    Y sí, pienso que la psicología positiva debería ser asignatura obligatoria en la escuela, ya que no es una afición o hobby en sí, sino más bien la manta que envuelve las aficiones, hobbies… en definitiva, la forma que tenemos de vivir, independientemente de nuestras aficiones y hobbies. Y que todos deberíamos aprender.

    1. Anna, guapa, me encanta tener noticias de Eslovaquia!! Últimamente hablamos poquito pero sabes que te tengo muy presente.
      Gracias por las reflexiones que me mandas. Es como charlar y compartir inquietudes. ¡Y tú tienes tantas y tanto para compartir!
      Te mando un abrazo muy fuerte. Y aprovecho para recordarte que estoy viviendo dos de mis sueños, en parte, gracias a ti. Y que esos dos los apunté en mi lista de objetivos en un momento en que parecían casi inalcanzables. Pero me atrevía a soñar. Y ahora estoy, por una parte, conociendo lugares, explorando culturas, descubriendo personas… y, por otra, escribiendo. Escribiendo en serio.
      Te quiero mucho, Anna
      Geles

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