Con entusiasmo

Puesta de SolCreo que todos estaremos de acuerdo en que la capacidad de entusiasmarse es beneficiosa para quien la posee. Y yo la tengo. Pero sobre lo que quiero reflexionar hoy es si un exceso de entusiasmo puede resultar negativo. ¿Es mala una sobredosis de alegría?

A menudo me enamoro de las personas, me enamoro de las actividades que realizo, me enamoro de los lugares que visito. Bueno, en realidad, me entusiasmo. Pero tanto, que siento que me enamoro.

Cuando iba a los institutos a dar charlas de gestión emocional, les preguntaba a los alumnos si las cuatro emociones básicas –alegría, miedo, rabia y tristeza- eran positivas o negativas. Primero ellos me decían que la alegría era buena y el resto, malas. Con algunos ejemplos nos dábamos cuenta de que la rabia, el miedo y la tristeza, bien gestionadas, pueden resultar beneficiosas. Y, curiosamente, un exceso de alegría, puede no serlo tanto. Imagina que vas a tener una excursión con tus compañeros del instituto (para adultos, escogeríamos otra actividad como ejemplo) y estás tan entusiasmado, alegre y eufórico por este motivo, que no puedes conciliar el sueño. Duermes poco y mal y al día siguiente no disfrutas tanto de la excursión precisamente por esto. ¿Un exceso de alegría siempre es beneficioso?

Cuando cursaba segundo de carrera le expliqué a un amigo qué significaba para mí estudiar arquitectura y me encontró tanto entusiasmo que dijo que debería ser yo quien informara sobre la profesión porque mis argumentos seducirían al dudoso.

Sí estaba encantada, creía que había acertado y que ésa era mi gran pasión. Años después me di cuenta de que me podía haber enamorado –también- de muchas otras profesiones. Es más, me habría prendado de muchas otras formas de vida que no consistiera en estudiar arquitectura. ¿Esto es bueno? Yo pienso que sí. Pero si nos detenemos a analizarlo, seguro que se puede añadir algún matiz. ¿Existe una forma de vida, una profesión o una carrera donde yo fuera feliz al máximo? ¿Mucho más dichosa? ¿Y, acaso sentirme entusiasmada me llena de contento con otras diferentes posibilidades hasta el punto de no darme cuenta de que existe esa opción que para mí todavía sería mucho mejor?

Lo mismo me sucede con las personas con las que me relaciono, con los lugares donde vivo o con los hombres que conozco. Me siento seducida, me entusiasmo Me enamoro tanto que pienso que estoy con la mejor opción. Y me repito la pregunta, ¿existe una mejor alternativa?

A menudo escuchamos que uno debe aprender a ser feliz con lo que tiene: con su trabajo, su entorno, su familia… En lugar de esperar determinadas circunstancias para alcanzar la dicha completa. Y bien, yo me pregunto, ¿he llevado este principio demasiado lejos? ¿Acaso me he quedado en muchas ocasiones con lo que tenía –creyéndome enamorada- en lugar de buscar un nivel de felicidad todavía superior?

De nuevo una entrada donde poco o nada he hablado de arquitectura. Permíteme esta licencia. Me sentía tan atrapada por estos pensamientos que no podía dejar de compartirlos.

¿Tú te sientes una persona entusiasmada? ¿Te enamoras de las personas que te rodean ¿ ¿Y de tu trabajo? ¿Y de tu vida?

Alguna vez, ¿el entusiasmo por algo bueno no te ha dejado ver que podía haber algo mejor?

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