Noches sin dormir

caféEl tema de hoy no se me ha ocurrido a mí. Es regalo de Carol, mi compi de piso, mi compañera de trabajo y mi amiga. Gracias, Carol. Vamos allá.

Durante los años que estuvimos estudiando la carrera de arquitectura, pasar noches en vela era habitual. Quedarse dibujando hasta el día siguiente era típico. Yo no lo hacía porque tenía problemas en el oído y si desordenaba mis horarios, mi cuerpo me penalizaba con vértigos. Me mareaba, perdía el equilibrio y padecía otros síntomas de un síndrome llamado de Menière.

La cuestión es que una gran mayoría de mis compañeros (¿o quizá todos?) contaban con largas jornadas de trabajo, independientemente de la hora del día o la noche que fuera. Las entregas de nuestros proyectos suponían mucho trabajo y juntar un día con otro era la alternativa para terminarlas a tiempo.

La sensación que teníamos desde dentro de la Escuela era doble: nos sentíamos muy felices por estudiar para esta apasionante profesión y, a la vez, éramos unos “pringaos” por el sacrificio que suponía. Desde allí nos parecía que a nuestros amigos de otras carreras les bastaba estudiar cuando tenían exámenes. Y no se quedaban noches sin dormir ni tampoco tenían esas maratonianas entregas de proyectos. Aunque no sé si es lícito que yo escriba esto porque era de las pocas personas que no hacían esos sprints. Mi oído me obligaba a organizarme de otra manera.

El caso es que estos hábitos de los estudiantes de arquitectura no sólo los vi en Valencia. Cuando hice el Erasmus, mis amigas de Marsella, que venían de diferentes países, tenían las mismas costumbres. A quedarse toda la noche en vela lo llamábamos “notte bianca” porque la mayoría del grupo venía de Italia y no sabíamos cómo se decía en francés.

Así era la vida del estudiante de arquitectura. Y yo me pregunto, te pregunto, si estudiaste otra carrera, ¿te quedabas sin dormir? ¿Alargabas y estirabas los días para poder acabar proyectos, entregas, trabajos?

Luego terminábamos de estudiar y comenzaba la vida profesional. En los estudios y despachos de arquitectura existen unos horarios, pero hay etapas en las que se aproxima una entrega y debemos alargar los días. A veces, mucho. Como se supone que adoramos esta profesión, no pasa nada, lo hacemos con un cierto gusto. Pero a veces te cansas o dices que no a invitaciones que llegan de tu vida personal, o pasas menos tiempo con tu familia y tus amigos. Y te preguntas si realmente disfrutas trabajando tantas horas, dibujando en fines de semana, durmiendo poco. Si te lo preguntas, te sueles contestar que no, que quieres consagrar tu tiempo libre (el que ahora no tienes porque hay que terminar un proyecto) a la gente que quieres.

Y si ese día estás un poco negativo, piensas que el resto de profesionales no se queda sin dormir, no trabaja los fines de semana y no alarga las jornadas laborales. Y mi pregunta, la razón de esta entrada, es saber si esto es así. Amigos/as, lectores/as, profesionales de otras áreas, ¿cómo son vuestros horarios? ¿Cómo han sido en empleos anteriores?

Yo viví la arquitectura en España como profesional liberal. Era freelance, autónoma. Y trataba de cumplir unos horarios, aunque a veces alguna entrega me desbordaba y trabajaba los fines de semana y alargaba los días (nunca me quedaba sin dormir). Como ésta era una conversación recurrente, sé que amigos autónomos y empresarios vivían la misma situación. Arquitectos o no. Especialmente, los primero años de vida de un negocio. ¿Tú trabajas o has trabajado por tu cuenta? ¿Tienes tu propia empresa? En ese caso, mi pregunta es, ¿cumples los horarios? ¿O trabajas los fines de semana y terminas tarde cada día?

Si trabajas o has trabajado por cuenta ajena, ¿terminas a tu hora? ¿Alargas las jornadas? ¿Horas extra? ¿Fines de semana? Sería interesante saber si, al igual que los arquitectos viven con el concepto de entrega presente, lo hacen también el resto de profesionales.

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4 comentarios

  1. ¿nocjes sin dormir? eso nunca!!! jqjajaja. Lo.mejor era hacer entrega colectiva y montar el estudio de arquitectura en casa. Te acuerdas Geles? Por cierto, en Bruselas lo llamaban “la charrette”o tb “nuit blanche”. Y contesto a tu pregunta sobre los ingenieros q tb hacen sprints para las entregas, doy fé (y los delineantes tb)!!!

    1. Jajjjajja… claro que me acuerdo. En concreto, de una noche en tu casa, con Isa y Eva. Por lo menos nos reíamos y lo pasábamos bien. Dibujar uno solo en su casa era más triste.
      Gracias por la traducción. Nosotros hablábamos un dialecto que era francés-erasmus, jeje.
      Gracias por aclararme lo de los otros profesionales porque a veces miramos tanto hacia nosotros que pensamos que somos únicos 😉
      Un abrazo muy fuerte,
      Geles

  2. Supongo que el tema o chip cambia cuando pasa de ser algo esporádico por una ilusión (sacar adelante un proyecto), a ser algo de manera sistemática y que ya no puedes “controlar”. Personalmente, ni lo hice durante la carrera ni lo hago en mi vida profesional. Ahora que me pongo a pensarlo, incluso en contadas veces lo he hecho en mi vida personal o de ocio. Si no duermo, no soy persona, mis ideas no fluyen y las neuronas se ponen en huelga. Incluso las del mal genio afloran… jajaja Besotes MA

    1. Gracias por tu aportación, Bea. Me gusta tener otros puntos de vista. En algunas etapas de mi vida (como la actual) me relaciono tanto con arquitectos que llego a olvidar que hay otras profesiones en el mundo, jeje.
      Y no me engañes, que yo sé que el sol de San Martín te ha pillado despierta unas cuantas veces 😉
      Un beso fuerte!!

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