Mis días en Doha

Mis díasHoy me he levantado temprano y con una sensación muy agradable por estar aquí. Poco a poco me voy enamorando de este país y de esta estupenda ciudad. En mi bandeja de entrada tenía un correo de mi amiga Anke, que me escribe con frecuencia y me manda mucho cariño desde España. Estando aquí puedo sentir el calorcito de la gente que me quiere y, aunque muchos están a miles de kilómetros, los noto cerca.

Anke me hacía varias preguntas sobre mis rutinas en esta ciudad y, aunque no es sábado, he sentido la necesidad de escribir una nueva entrada dando respuesta a la sugerencia de mi amiga. Gracias, Anke.

Hoy es un día festivo, el Día Nacional del Deporte. Este país no tiene una gran historia y en el Islam no hay santos que celebrar, así que hay ciertas excusas para tener un holy day. Me encanta que se le dé tanto apoyo al deporte, tan necesario para mantener una buena salud física y emocional.

Iré contestando por orden. Se nota que Anke es alemana y me ha escrito con unas preguntas muy bien estructuradas. En primer lugar, entro a trabajar a las siete y media y llegar a la oficina supone unos tres minutos en coche (o quince caminando). Me levanto a las seis y media porque me encanta desayunar y arreglarme con tiempo. Cuando suena el despertador salto de la cama y me alegro de tener otro día por delante. No sé desde cuándo tengo este hábito. Yo era una persona perezosa, retrasaba varias veces el despertador y me levantaba con desidia. En algún momento, puede que haga un año. O más, o menos, no lo sé, cambió y mis días empiezan con energía y entusiasmo. Totalmente recomendable.

Nuestra semana laboral es de 48 horas, así que tenemos una pausa de una hora para comer y terminamos de trabajar a las seis de la tarde. Normalmente vamos directamente a casa. Todavía no estoy haciendo deporte y es muy complicado sin coche. Pero tendré uno en breve y lo primero que haré será ir a nadar al menos tres veces por semana. Lo echo de menos y lo necesito. Sé que todavía estaré mejor cuando retome esta rutina.

Por la tarde-noche charlo con Carol, hablo con mi familia, escribo o navego por internet. A veces caigo atrapada en el sofá y vemos alguna serie. A partir de marzo retomaré el máster on line que empecé hace casi dos años y para el que me he propuesto examinarme en noviembre.

Sobre las diez me voy a la cama y leo. A veces en español, porque me lo pide el cuerpo y otras, en inglés. Los días que leo más en inglés noto cómo mejora mi fluidez. Pero cuando paso mucho tiempo así me apetece volver al castellano, así que voy alternando. Y me apago la luz pronto. Algunos días hago ejercicios de relajación o una pequeña meditación para separar el día de la etapa de descanso. Y mi calidad de sueño es mucho mejor. Si adquiero el hábito de realizarlo a diario, ganaré calidad de vida.

Sobre las comidas, en casa comemos como en España. Casi siempre cocina Carol y la verdad es que lo hace muy bien. Nunca he tenido demasiadas inquietudes por la cocina y creo que es porque, aunque disfruto de una comida de calidad, no me preocupa demasiado que todo lo que ingiero sea exquisito. De vez en cuando vamos a comer por ahí. Si salimos con los de la oficina, solemos ir a sitios árabes. Me encanta el humus, el motabel, el falafel y el pan que hacen aquí. De hecho, los jueves terminamos de trabajar y encargamos la cena a un turco. Te la traen a casa, es barata y está riquísima. Como dice Carol, hay que mantener las buenas costumbres.

Hablo mucho castellano. En casa y cuando estamos con españoles. Y en la oficina o cuando salimos con los compañeros del despacho, o con amigos de Carol, en inglés. No lo hablo bien pero he notado que me expreso mucho mejor que cuando llegué. Y ya lo voy entendiendo con facilidad. A veces pido que me repitan una frase o tengo que deducir algo por el contexto, pero en general ha dejado de ser una barrera.

Así que esto son algunos de los asuntos de mi día a día. Cada vez lo disfruto más y me siento más aquí. Me he dado cuenta de que en un tiempo este será “mi sitio”. Que disfrutaré mi vida aquí y al mismo tiempo echaré de menos a mis seres queridos de España. Pero cuando viaje a casa o si un día vuelvo me pasará lo mismo. Me sentiré bien allí pero tendré aquí una parte de mi vida.

Seguiré contando más sobre mis días en Doha. Me he dejado una pregunta de Anke, cuánto tiempo pienso quedarme. Esta cuestión da para una entrada entera. Así que más adelante reflexionaré sobre el tema.

Gracias, Anke, de nuevo. Por la sugerencia para este post, por tus correos y por todos los comentarios bonitos que me escribes.

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2 comentarios

  1. Geles cariñooo cuanto tiempo….me ha encantado entrar al face y ver tu post. Rapidito me he puesto a leerte. Veo q todo va genial como esperaba, la aventura continua. Aprovecha tu tiempo. Ahora q he leido lo de tu meditacion por la noche voy a retomarlo, como dijimos q lo hariamos en Pirineos.
    Estamos en contacto. Good luck in Doha. Muaaaa

  2. ¡Hola Maria Jose!

    ¿Cómo estás? ¿Qué tal va todo por allí? Me alegra saber de ti. Y sí, estoy muy bien. Y creo que esto es solo el principio. Como tú dices, la aventura continua. Y yo seguiré contándola 😉

    Sabes que os espero aquí. ¡Hay tanto para enseñaros! Pero que no sea en verano, que hace demasiado calor. Buscad una fecha y os venís para acá unos días. Tenéis casa y guía.

    Un abrazo fuerte,
    Geles

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