Aprendiendo por contraste

20121229_101125De todo lo que hay en tu vida, ¿te has parado a pensar cuánto es cultural y cuánto es “porque sí”? Me explico, de tu lengua, tus costumbres, tu manera de comportarte en sociedad, de entablar relaciones y de entender el mundo, ¿cuánto es particular de “lo tuyo” y cuanto es “universal”, igual para todos?

Por ejemplo, yo siempre había pensado que el Mediterráneo “estaba al Este”. Hasta que fui a Tel Aviv hace unos años, a la boda de mi amiga Shira que es de Israel. Y entonces te das cuenta de que la posición de nuestro mar es relativa. Y allí tomé una de las fotos más bonitas que he hecho: una puesta de sol. Un sol escondiéndose por el Mediterráneo. Una nueva abertura a ver el mundo desde otros puntos. Ahí es cuando se crece. Y en esos momentos te das cuenta de que tu mundo no es el mundo sino como tú lo ves. Como dicen en pnl, el mapa no es la realidad. Y cada uno de nosotros tenemos uno de nuestro territorio. Por suerte lo podemos ampliar, modificar, redescrubrir y… ¡darnos cuenta de que solo es nuestro mapa!

Hace unos meses estuve hablando sobre la familia de origen. Cuando creces sueles pensar que el concepto de “familia” es lo que tú has vivido. Con el tiempo sueles aprender cómo son otras y redescubres la tuya propia por contraste.

Cuando llegué a Francia un profesor nos dijo que aprendiendo francés íbamos a conocer mejor nuestra propia lengua. Y yo no entendí muy bien lo que significaba. Con el tiempo lo tuve claro. De nuevo, por contraste. Cuando descubres nuevos idiomas te das cuenta de cómo es el tuyo. Y en realidad nuestros pensamientos se apoyan en el lenguaje. Una vez, allí en Francia, fuimos a cenar y yo pedí la compte y no me entendieron. Además, mis amigas se rieron simpáticamente. La compte es un cálculo o lo que tienes en el banco. Lo que pides en un restaurante es la addition. Nosotros utilizamos la misma palabra sin darnos cuenta (al menos, yo) de que son conceptos diferentes.

En cuarto de carrera nos hicimos amigos de una chica brasileña que estaba en Valencia de intercambio. Y nos explicó ciertas consideraciones que tenían en cuenta en Salvador de Bahía a la hora de proyectar. Que el sol salga por el Este, trascurra por el Sur y se ponga por el Oeste (Mediterráneo o no) no es algo universal. Es así porque estamos en el hemisferio Norte. Y en el Sur el sol va por el Norte. Otra cuestión era la temperatura. Ellos no estaban obsesionados con aislar térmicamente sus edificios. Allí no hacía frío. Eso sí, eran muy importante las ventilaciones cruzadas porque tenían un índice de humedad muy alto.

Claro… ¡el clima! Ya no recordaba las distintas zonas que había estudiado en el colegio, en clase de geografía. Y me había acostumbrado a la temperatura mediterránea. Como mucho, sé que en el interior de España hace un poquito más de frío que en Valencia. Cuando comparas te das cuenta de que algunas cuestiones no son “así” sino que son “así aquí”. En Doha seguimos utilizando sandalias en enero. Y conectamos el aire acondicionado. En casi ninguna casa hay calefacción. Y me resulta muy gracioso cuando mis compañeros dicen que hace frío. “¿Frío? –pregunto- esto no es frío”. Y quizá me contestaría lo mismo un habitante de Siberia cuando yo me quejara del invierno en España.

Para terminar creo que voy proponerme tener una visión de “la realidad” mucho más abierta. Tú también puedes hacerlo. Cuando observe a alguien “diferente”, en lugar de pensar que es distinto, recordaré que para él quizá yo sea la diferente.

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