Antenas y radiaciones

Hace unos días tuvimos una reunión de vecinos porque una empresa nos había ofrecido acceso a internet gratuito para toda la vida. Si ahora tenemos una velocidad de 3MB/s nos ofrecen unos 35MB/s. Y, todo esto, “simplemente” autorizando a instalar una antena en la cubierta de nuestro edificio, que, por lo visto, está muy bien emplazado para este fin.

Les expliqué que las antenas crean un campo electromagnético perjudicial para la salud. Y tuve suerte porque lo entendieron y, por unanimidad, decidimos que no tendríamos conexión gratuita a internet.

Seguramente has oído hablar de la incidencia de este tipo de elementos en nuestro organismo. Antenas, transformadores y torres de tensión tienen un impacto sobre nuestro cuerpo. Si estamos cerca de ellos no es grave, pero si pasamos muchas horas al día durante años, van a ir dejando huella.

Los electrodomésticos también generan campos. Por eso es aconsejable desenchufarlos cuando no los utilicemos. Y en especial, los del dormitorio. ¿Tienes lamparillas de noche, el móvil cargando y un radio despertador?  Pues no descansarás todo lo bien que podrías. Esto es algo que he leído en diversas fuentes y que he experimentado yo misma: no tener nada enchufado en la habitación nos ayuda a tener un mejor sueño.

Con respecto al teléfono móvil: ya pasamos suficiente tiempo al día pegados a él como para que también nos haga compañía por la noche. Si lo necesitas para despertarte puedes comprar un despertador de pilas. O poner el teléfono en otra habitación, fuera de tu dormitorio.

Y los radio despertadores, ¡cuánto daño hacen! Hay personas muy sensibles que lo notan y otras a las que les cuesta percibir el campo electromagnético que generan, pero a las que también les afecta. Son totalmente desaconsejables.

Y todavía te voy a hacer otra sugerencia para dormir: ponte un cabecero. Y que sea de un material aislante, como madera, tela, PVC, fibra natural… Porque por dentro del tabique transcurren los cables de la instalación eléctrica. Los nuestros y, en ocasiones, los de nuestros vecinos contiguos. Un cabecero aislante nos mantendrá la cabeza protegida de ese campo electromagnético que generan.

Otras ondas enemigas de nuestra salud son las wi-fi. Y la verdad es que es muy difícil evitarlas. Al menos, seamos conscientes de ello y algo podremos hacer. Yo me comprometo a, desde hoy, apagar el router de mi casa por las noches.

La verdad es que es muy difícil aislarse de todas estas ondas y elementos que nos perjudican. Pero sí podemos tenerlo en cuenta en el momento de tomar ciertas decisiones. Desde una sencilla como no dormir cerca del móvil a otras de más envergadura, como asegurarse, en el momento de comprar una vivienda o solar, que no hay torres repetidoras cerca. ¿Te acordarás?

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6 comentarios

  1. Muy buenos consejos, muchas gracias. La verdad es que desde que adquirí mi móvil android he procurado tenerlo fuera de la habitación para dormir. Bastante tengo ya con llevármelo de compañero de entrenos… me comprometo a partir de ahora también a apagar el router por las noches

    1. Hola Mariano,
      Haces bien en sacar el teléfono de la habitación por las noches. Hay muchos hábitos que está en nuestras manos cambiar. Me alegro de que te conciencies.
      Un beso!

  2. Gracias por este artículo, desde hace 1 año pusieron una al lado de mi casa, ilegal por cierto, y por más que nos movilizamos los vecinos, el ayuntamiento, asociación de vecinos, se recurrio a la ley, etc sigue ahí …la sentencia dice algo asi como que no está demostrado cientificamente que produzca daños a la salud….cuando se descubra será demasiado tarde para mi y mi gente…
    es lamentable pero mientras todos estén conectados al watsap mi familia, mis vecinos y yo estaremos siendo atacados por la cercania de sus emisiones. El interés económico vence siempre.

    1. Hola Mari,
      ¡¡Me da tanta rabia que sucedan estas cosas!! Me parece increíble que, como tú dices, prima el dinero en cuestiones como esta.
      ¿Sabes por qué no está científicamente comprobado? Porque para eso hacen falta estudios muy largos, quizá de treinta años y todavía no se ha podido constatar científicamente. Pero la evidencia ahí está.
      Un abrazo fuerte,
      Geles

  3. Muy buen consejo… Desde ya lo pongo en práctica!!!

    1. Me alegro, Carol. Y a ver si nos vemos pronto 😉
      Un besito

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