Paredes gordas

Hace unos días vinieron mi hermano y mi cuñada a comer a casa de mis padres. La conversación la protagonizaba el calor –sofocante, de este verano-. Mi madre le preguntó a Davinia si la casa de sus padres, que viven en un pueblo de Ciudad Real, era vieja y tenía las paredes gordas. No pude evitar reírme. Yo sabía a qué se refería y también conocía la intención de la pregunta pero su forma de expresarlo me hizo mucha gracia. Ella quiso explicarse alegando algo como “que sí, que sí… que en las casas antiguas de los pueblos que tienen las paredes gordas no hace tanto calor”.

El caso es que tenía toda la razón. Antes se construían los muros perimetrales muy anchos. No es extraño encontrar cerramientos con un espesor de más de cincuenta centímetros. Y también algún muro de carga interior. Ese cerramiento tenía varias funciones. En primer lugar, sustentar la casa. Son auténticos muros estructurarles. En la actualidad se suelen utilizar pilares y vigas. Con ello ganamos una mayor flexibilidad en la distribución de la vivienda. Y podemos tener huecos mayores, llegando a hacer, en ocasiones, grandes ventanales que ocupan toda la fachada.

Otra función de las paredes gordas de las casas viejas es constituir el cerramiento. Son la piel del edificio. Ahora lo más habitual es utilizar ladrillos cerámicos, aunque hay muchos otros materiales como paneles metálicos, prefabricados de hormigón o muros cortina (que están formados por perfiles metálicos y vidrio), vamos, lo que llamamos cristaleras.

¿Sabes para qué más sirven? Para aislar: térmica y acústicamente. Normalmente las construían de piedra y, al ser un material tan denso, tiene una gran inercia térmica, esto quiere decir que “guardan el calor” y que tardan mucho en perderlo. Imagínate que estás en una habitación que tiene este cerramiento y enciendes una estufa. Además de calentar el aire interior, se irá calentando el muro cada vez más y este calor “se retiene” dentro. En invierno, lo que sucede, es que el calor del exterior, para entrar, encuentra la dificultad de calentar, y calentar, y calentar primero la pared. Por eso en las iglesias se está tan fresquito. ¿Y cómo aislamos ahora los edificios? Pues lo normal es que pongamos, entre las dos hojas de ladrillo que lo constituyen, un elemento aislante de poco espesor, como poliuretano proyectado, lana de roca o “corcho blanco”.

Lo que  nos hace pensar todo esto es que tendemos a la especialización. Lo que antes hacía una pared gorda, ella solita, hoy se consigue mediante diferentes elementos. Lo mismo sucede en mi profesión. Antes un arquitecto sabía hacerlo todo. Hoy en día, con los avances tecnológicos, el aumento de normativa y las novedades que van surgiendo es inviable saber todo de todo. Y cada uno se especializa en unas cuestiones.

¿Y tu profesión, ha cambiado a lo largo del tiempo? No me imagino un médico sabiendo “todo de todo”, sin embargo, hace unos siglos así era ¿Cómo ha evolucionado? ¿Y el trabajo que realizas, se produce de un modo similar o ha cambiado? ¿O es una profesión nueva, que antes no existía, como la informática? Las profesiones están vivas. Los trabajos cambian (algunos perecen por el camino) y nos encontramos en continuo cambio. ¿Te has dado cuenta de la evolución de tu actividad?

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