¿Intuición?

Intuición… ¡menuda palabra! A pesar de llevar unos años con este concepto presente en mi vida, todavía no sé del todo qué significa.

En mi trabajo como proyectista sigo una metodología. Muchos de los pasos en la elaboración de un proyecto están estipulados de algún medo. Pero, ¿todo es proceso, una serie de fases marcadas? Yo creo que no. Cada vez más me guío por la intuición. No sola, por supuesto, sino acompañando a la razón y entrelazándola de un modo armonioso con la estructura más racional y calmada.

Razón e intuición. Según entendí en un programa de Redes, la intuición es un razonamiento tremendamente rápido que realiza nuestro subconsciente. Se basa en análisis, datos y experiencias anteriores. No es azarosa ni caprichosa.

A lo largo de una gran parte de mi vida he interpretado el mundo basándome en la razón, la lógica y la estadística pero he vivido situaciones que han puesto este paradigma en duda. Y, sinceramente, me siento descolocada.

En los últimos años he decidido escuchar esa “vocecilla” que susurra y que, aparentemente, no tiene explicación lógica. Como todavía mantengo una postura bastante científica, la escucho y después busco razones lógicas que la avalen. ¿Tú lo has hecho alguna vez? Tomas una decisión basándote en una corazonada y después la justificas. De hecho, siempre vamos a encontrar argumentos a favor y en contra de cualquier postura.

El caso es que me ha funcionado. En la forma de proceder con mis proyectos, en la relación con mis clientes, en la organización de mi despacho. Cuando atiendo al instinto suelo acabar bien. Y también, en las cuestiones personales.

No obstante, me descoloca. Mi tía Mari Carmen me dice que presiente acontecimientos. Y no puedo hacerle oídos sordos cuando, sin saberlo, me ha hecho unas preguntas de lo más curiosas. Puede ser casualidad, por supuesto. Pero formular hipótesis con una cierta relevancia –sin saberlo- y teniendo una posibilidad entre setecientas de haberlo hecho, es inquietante.

¿Y tú? ¿Escuchas tu intuición? Bien sea nuestro rápido subconsciente o una especie de pálpito. ¿Consideras las advertencias de la “vocecilla”?

¿Has tenido alguna experiencia capaz de poner en crisis unos modelos racionales, lógicos y estadísticos del mundo?  Pues te invito a considerarlo. Y sin cometer imprudencias, ¿nos animamos a seguir la voz del instinto? Dicen que si aprendes a escucharla, la intuición cada vez está más presente. ¡A ver qué nos dice!

Anuncios

2 comentarios

  1. Geles. ¡Me inspiras!

    Bueno antes de empezar me gustaría decirte que me encanta el diseño de tu Blog.

    Me encanta… muy de ‘arquitecta’, limpio, ordenado… y, también me encantan las fotografías que acompañan tus textos… las veo preciosas, de verdad.

    ¿Intuición? Buen tema. Si, como dices, nombrando a Redes que, la intuición “se basa en análisis, datos y experiencias anteriores. No es azarosa ni caprichosa”. Me pregunto: ¿esos datos y experiencias serán solo las acumuladas en nuestra experiencia vital desde que nacemos? o, ¿ya traemos algo heredado por la genética al nacer? Lo digo porque yo he sido muy intuitivo desde pequeño y, todavía no tenía muchas experiencias almacenadas en mi subconsciente en aquellos años… No sé, son cosas para las que no tengo respuesta. Pero sí, la intuición, al menos en mi caso, veo que forma parte de mi vida interior, de mi sensibilidad, mis emociones, y sí, me gusta dejarme llevar por ella… suele salirme bien. De todas formas no abandones tu raciocinio que nos ayudará mucho también para gestionar el día a día.

    Volviendo al inicio de mi comentario, ¡me inspiras! y, es verdad, es que al leerte y con tu habilidad para plantearnos preguntas e involucrarnos en tus comentarios, me has hecho recordar una anécdota que me ocurrió hace muchos años, en mis primeros años de juventud, (los años más bonitos que recuerdo) y que está directamente relacionada con el título y el planteamiento de tu reflexión de hoy: la Intuición,…

    … tendría entre 18 y 19 años y me encontraba viajando en auto-stop por el sur de Francia. Había quedado con José Luis, un buen amigo mío, bohemio y excelente conversador, en que éste, viajaría desde España para encontrarnos en el pueblecito en el que yo vivía desde hacía días, dedicado a la recogida de la “poma” en una industria local. La fecha de su llegada no podía ser exacta, pues el viaje en auto-stop no te asegura ni horario, ni calendario y, mucho menos, puntualidad. No eran tampoco tiempos de móviles ni SMS. Así que…no tendría que saber de su llegada, hasta que estuviera en el pueblo y buscara y encontrara mi dirección.

    Era principios de septiembre y yo habitaba un caserón a las afueras del pueblo que nos había cedido el ‘patrón’ para el que trabajábamos. Vivía junto a unos amigos que habíamos hecho el viaje juntos desde España y de varios franceses que se habían unido al grupo y, que, ahora, pasados los años, todavía evoco los aromas de sus guisos de verduras y legumbres que nos preparaban en plan comunal, en grandes ollas de hierro, al fuego de leña, en la chimenea de aquella casa de piedra de un pueblecito francés, cuyo nombre he olvidado, situado en algún lugar, entre Montpellier y Nimes.

    Las noches en esa época del año ya son frías en esa comarca. Habíamos cenado y me encontraba junto a la lumbre en compañía de los demás. Alguien tocaba la guitarra y, los demás seguíamos sus canciones. De pronto, algo sentí dentro de mi. Lo tuve claro, José Luis estaba llegando. Me incorporé, salí de la casa y fui a su encuentro. Cruce un par de calles antes de salir a la principal que, también era la carretera y, ahí llegaba un coche. Las luces se fueron acercando hasta colocarse a unos metros de donde yo me encontraba. Paró. Salió un joven de pelo espeso y muy negro y medianamente largo. Nariz aguileña…, rostro cetrino, ojos negros y grandes, rasgos entre árabes y judíos… no había duda, ¡era mi amigo!

    La intuición no me engañó, mi querida Geles. No me engañó.

    Espero te haya gustado la historia que es verídica y me dejó impactado en aquél entonces y por mucho tiempo. Hoy la he revivido con gran placer para ti.

    …aunque, ¡me has dado una idea!, ésta va ser una de las partes de una historia más completa que dedicaré a este fabuloso fabulador de cuentos, viajes y aventuras por el desierto que fue mi amigo José Luis Escolano, aunque, eso sí, déjame que lo relate en mi Blog, Geles, porque ahora te cuento, lo que estaba deseando contarte: ¡ya tenemos Blog! y, esta es su dirección: http://enelcaminoylavida.blogspot.com.es,

    ¿Qué te parece?

    Un abrazo,

    Rafa

    1. Gracias, Rafa. ¡Me encantan tus historias! Lo que cuentas y, todavía más, cómo lo haces.
      Me ha gustado lo de la intuición sobre cuestiones “heredadas”. Me ha dado por pensar.
      Y muchas gracias también por tus elogios.

      Un abrazo muy fuerte,
      Geles

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: