El humor de mi casa

Hemos escuchado tantísimas veces que el humor con el que nos dirijamos al mundo influirá enormemente en todos los ámbitos de nuestra vida, que nos sabemos la teoría de memoria. De sobra conocemos que tener una actitud mental positiva determinará nuestros actos, nuestra percepción y, finalmente, nuestros resultados. Ya reflexionamos sobre esto en Esperanza, optimismo, confianza en el futuro. No obstante, yo me pregunto ¿realmente lo aplicamos?

Sabemos que con esta manera de posicionarnos, ente cualquier situación, daremos mucho más de nosotros mismos, nos planteamos más posibilidades y lucharemos hasta el final. Tendremos más fuerza para levantarnos cada vez que tropecemos y seguiremos adelante sin rendirnos.

Hay quienes van más allá y confían en que creyendo somos capaces de crear situaciones; que nuestros pensamientos pueden transmutarse, de manera que se materialicen nuestros anhelos –o, en su caso, nuestros malos augurios-. Incluso, hay quienes defienden que esto se puede demostrar mediante la física cuántica

La cuestión es que somos capaces de intervenir en nuestro entorno, bien porque desatamos todo nuestro potencial o bien porque creamos nuestra realidad a través de nuestros pensamientos. Y esto se nota en nuestros hogares. Hace unos días mis padres pasaron un fin de semana en nuestra casa de Henarejos. A la vuelta mi madre me contó, entusiasmada, cómo había experimentado los resultados de sus “buenas vibraciones”.

La lavadora de allí algunas veces funciona mal y el lavavajillas hace tiempo que no va. Casi lo hemos dado por perdido. Pues ella me contó que estuvo todo el fin de semana alegre, con una actitud mental muy positiva. Ante lo bueno y lo menos bueno. Se sentía animada y, tras hacer una colada sin ningún problema, se animó con el lavavajillas. ¡Funcionó! Y a la primera. Ella estaba convencida de que había sido su actitud la que lo había hecho marchar. Y, seguramente, así había sido. Por haber elegido el programa o el sistema correcto al estar ella tan optimista o por haberle “transmitido energía positiva”.

El caso es que los aparatos de nuestra casa se contagian de nuestro humor. ¿Alguna vez te has sentido mal y se te ha estropeado algo? ¿O se ha roto algún objeto? Y mejor al revés ¿en cuántas ocasiones estabas radiante y todo funcionaba a la perfección en tu hogar?

¿Y cuántas veces buscamos algo y nuestra casa parece habérselo tragado? ¡No aparece por ningún lado! Sin embargo, cambiamos nuestro humor, nos sentimos bien y enseguida surge o recordamos con claridad dónde estaba.

Una vez más vamos a tener conciencia de la influencia que tiene nuestro estado de ánimo en lo que nos rodea. Y, en concreto, en nuestras casas. ¿No es un buen momento para renovar nuestro buen humor? ¡Allá vamos!

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