Algo no funciona…

Image¿Alguna vez has tenido la sensación de que algo iba mal en alguna faceta de tu vida pero no has querido oírlo hasta pasado un largo período de tiempo? A mí me ha pasado en algunos proyectos de arquitectura y también en diversos aspectos de mi vida.

Resulta que estás llevando a cabo una solución para el diseño de un espacio. Te puedes enamorar de una propuesta y negarte a oír la vocecita que te dice “por ahí no”. Y sigues avanzando en el proyecto. Le dedicas tiempo y energía. Lo trabajas y lo estudias. Pero al final de la jugada esta solución se cae con todo el equipo y entonces te preguntas… “¿pero cómo no lo vi antes?” ¡Sí! ¡Claro que lo viste! Pero no quisiste darte cuenta. Y entonces te preguntas, “¿cómo me ha pasado esto si yo lo advierto enseguida en otras personas?” Pues para eso está el refranero español, y es que se ve antes una paja en el ojo ajeno que una viga en el nuestro.

Y lo mismo sucede con nuestra vida personal. Seguimos por inercia, continuamos con las mismas fórmulas en lugar de pararnos a reconocer que algo no funciona y que si seguimos actuando de la misma manera sólo vamos a empeorarlo. Pero claro, es tan fácil actuar como siempre lo hacemos. ¡Y cuesta tanto cambiar!

Mi amigo Rafa siempre cuenta la historia de los tres capitanes de barco durante una tormenta. Por un lado está el pesimista, que se lleva las manos a la cabeza y piensa que se van a la deriva y que no van a poder salir de esa situación. El segundo capitán es el optimista (con el cual yo me siento muy identificada). Sonríe, mira hacia el cielo y le dice a su tripulación que todo va a pasar, que no se preocupen porque la situación mejorará en breve. El tercer capitán es el realista. Identifica la situación y ajusta las velas. Esta pequeña metáfora nos recuerda que el optimismo extremo no es bueno para gestionar situaciones.

Incluso las veces que acutamos con un optimismo exagerado, suele llegar un buen día en que nos sucede algo y, como si cayéramos de un guindo, observamos la situación con los ojos de capitán realista. Dependiendo de las circunstancias y de muchos factores, ese día puede ser duro. Primero hay que asumir. En segundo lugar, cambiaremos la estrategia y, por último, actuaremos en consecuencia. Qué fácil es la teoría, ¿verdad? Pues cuanto antes seamos conscientes de la realidad, antes podremos empezar el proceso.

Cuando estaba en la universidad a veces señalaban algún aspecto de mis proyectos que no funcionaba bien. En ocasiones lo vía rápido, pero otras me costaba mucho. Darte cuenta en el momento en que otro te lo dice es difícil. Lo sientes de verdad el día que lo ves por ti mismo. Por eso no funcionan los consejos, necesitamos sentir que eso no va bien, no que alguien nos lo diga.

Y de este pensamiento yo obtengo una conclusión: poner atención a la vocecita que me avisa, esa que no quiero escuchar por lo que supone. ¿La escucharás tú también?

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