Descoloque y recoloque

 

La comparación que quiero compartir hoy hace tiempo que me rondaba la cabeza, pero no había sido capaz de expresarla, de ponerle palabras hasta hace unos días. Y fue en una clase de pnl donde lo terminé de ver claro y después necesité compartirla con mis compañeros. Me resultó complicado explicarlo sin utilizar vocabulario técnico, pero yo creo que lo conseguí.

Bernardo es nuestro profesor habitual. Con él es imposible no aprender o no reflexionar, nadie sale indiferente de sus clases. Cada curso nos imparte uno de los talleres Emilio Mas, que es psicólogo y siempre nos explica y nos enseña cuestiones sobre terapia breve (que no por ello menos efectiva, como diría Bernardo). Hace dos semanas vino y nos hablo, entre otros temas, del “descoloque y el recoloque”. Y yo, por fin, conseguí verbalizar la comparación entre este proceso en una persona y el que puede sufrir  una estructura de hormigón armado.

Antes de analizar qué es eso de descolocarse y recolocarse me gustaría contaros que era la segunda vez que yo veía a Emilio. La primera fue hace aproximadamente un año, cuando nos explicó una técnica para tratar fobias y traumas y después hizo una demostración, para la cual, hacía falta un voluntario. Yo no salí corriendo, pero como no se ofrecía nadie, pues finalmente me lancé a contar mi fobia: los toros, las vacas. Hace años tuve una experiencia desagradable y desde entonces sufría una fuerte reacción ante la sola idea de estar cerca de una plaza con vaquillas. La cuestión es que en esa sola sesión Emilio consiguió eliminar ese miedo irracional y desmesurado que yo sentía. Claramente no voy a lanzarme al ruedo, pero ahora puedo salir a la calle aunque haya toros embolados, por ejemplo. Y sin pensar continuamente que van a saltar la valla y, evidentemente, van a venir a embestirme allá donde yo esté. Si alguna vez has sufrido un miedo irracional, seguro que me entiendes. Aprovecho para decirte que se pueden tratar y superar. Lo sé por experiencia.

Volvamos al tema, al de este año. Al descoloque y al recoloque. Se refiere a situaciones en que alguna cuestión externa o generada por nosotros mismos hace que nos descoloquemos con respecto a nuestro estado inicial. Perdemos la estabilidad durante un tiempo y después nos recolocamos, pero en una posición diferente a la original. Un ejemplo fue una enfermedad que hizo a la persona que la padecía salir del estado de supuesto equilibrio en el que vivía. Le hizo cambiar, modificar su manera de ver el mundo y lo que esperaba de la vida. No sólo superó los graves problemas de salud sino que se recolocó en una posición diferente a la original y claramente mejor, viviendo en un nuevo estado de equilibrio.

Pues bien, esto mismo les sucede a las estructuras de hormigón armado. Que me perdonen mis compañeros y todos los técnicos que estén leyendo, pero necesito hacer ciertas simplificaciones y asimilaciones. Imagina cuatro elementos estructurales en forma de cruz y unidos por un punto. Los dos verticales serán dos pilares de plantas consecutivas. Los dos horizontales son dos vigas. Los cuatro están unidos en un punto, en el nudo. Por como se ha definido y construido la estructura, ese nudo es un empotramiento. Es decir, ni los extremos de los pilares ni los de las vigas pueden moverse con respecto a ese nudo en ninguna dirección. Debido a cargas inesperadas o por movimientos en el conjunto de la estructura, esas vigas pueden entrar en una tensión superior a la que pueden soportar, de manera que el nudo se plastifica, es decir, “rompe” y se convierte en una rótula. Consigue un nuevo equilibrio, se recoloca porque ahora es otro tipo de nudo. Una rótula permite un cierto grado de giro entre las vigas. La estructura se ha modificado pero sigue funcionando en cuanto a que sostiene las vigas perfectamente (solo les permite girar).

No sé si lo has entendido del todo. El caso es que una situación externa o no tan externa nos descoloca a nosotros o al nudo de la estructura. Aparece un cambio para recuperar el equilibrio y nos recolocamos al igual que lo hace el nudo, pero con una nueva forma. ¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿Cuándo has sentido que te descolocabas? Puede haber sido una experiencia negativa. Pero el resultado final, el recoloque, nos hace darnos cuenta de que ha valido la pena pasar por ese proceso. El resultado final ha sido positivo.

Anuncios

4 comentarios

  1. Bernardo Ortín Pérez |Responder

    Excelente traslación de contenidos. Me recuerda algunos trabajos de Gregory Bateson en los que comparaba la estructura de una mano y la de una grúa. o la función de una pierna humana comparándola con la de una columna.
    Muy buena síntesis. Gracias Geles
    Bernardo Ortín

    1. Muchas gracias Bernardo. Desde que voy a pnl se me ocurren muchas similitudes entre el funcionamiento de las personas y de sistemas artificiales. Me encantan las metáforas y las comparaciones. Seguiré escribiendo sobre ello.
      Un abrazo,
      Geles

  2. […] que ya ha concluido una primera etapa de recoloque. Que he empezado a adaptarme. Y lo noto porque emerge de mi interior un entusiasmo muy vivo. Me […]

  3. […] aliviado la carga con la que camino y, como siempre que algo se recoloca por dentro, siento la necesidad de verbalizarlo, de expresarlo. A veces, incluso, de compartirlo. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: