Archivos del mes: 26 febrero 2012

El cariño como material de construcción

Mi padre siempre ha dicho que el ingrediente más importante para que una comida salga buena es el cariño. Y yo siempre he estado convencida de que la explicación es muy sencilla: cuando realizamos una tarea con cariño, le ponemos esmero, la hacemos con interés. ¿A qué nos lleva esta actitud? A poner los cinco sentidos, a tener el propósito de crear una obra de arte. Cuando nos empeñamos en algo… ¡sale bien!

En mis proyectos procuro poner ese cariño que ellos mismos suelen pedir. Buco soluciones buenas y no descanso hasta conseguirlo. Lo mismo les sucede a mis compañeros, a mis amigos de la carrera. No sé si esto se deberá a la vocación o a la formación que recibimos en la Escuela de Arquitectura. El caso es que le ponemos pasión hasta concebir los mejores espacios con las herramientas que se disponen. Hasta hallar la solución que satisface  a todas las variables.

Y yo, que casi siempre he tenido una visión del mundo con una fuerte componente racional, que siempre he tenido inquietudes técnicas y que no concebía lo que la ciencia no era capaz de explicar… hoy me pregunto: ¿Hay algo más aparte del interés, de la dedicación, de las horas de trabajo que invertimos en una tarea cuando le ponemos ese cariño?

Hace unos días visitamos el monasterio budista de Castellón, donde nos disfrutamos de una hermosa charla sobre la felicidad y la meditación. Antes de comer, cantamos un mantra y enviamos pensamientos positivos a la comida. Yo no sé si esto tuvo algo que ver, pero a todos nos sentó muy bien la fideuá. También recuerdo que cuando iba al instituto bendecíamos la comida y le dábamos gracias a Dios por ella. ¿El cariño se transfiere realmente a los alimentos? ¿Cuando se le pone amor al diseño de un proyecto, éste influye? ¿Y la actitud de los albañiles cuando lo están ejecutando? Yo ya no me atrevo a gritar que no. He construido un espacio en mi mente para las preguntas a las que ya no me atrevo a contestarme que sí o que no de manera categórica.

En los últimos tiempos parece que se habla mucho más de espiritualidad, se ha puesto de moda cierta bibliografía como “El Secreto” y se expanden con cierta naturalidad terapias basadas en la energía, como el Reiki. Y yo me pregunto, “¿me lo creo?, ¿no me lo creo?”.

Pues bien, ¡tengo una respuesta! Cierto o no, el creerlo sólo nos puede hacer bien. En el caso de que, como afirman los más cuadriculados, si no se puede demostrar, difícilmente será cierto, el simple efecto placebo, la ilusión de creer en la fuerza del “amor como energía” o de pedirle ayuda al Universo, simplemente con creerlo, ya nos puede ayudar. Y, por supuesto, existe una componente demostrable: esta fe, esta fuerza, nos va a empujar a trabajar más para conseguir el objetivo en el que creemos. Nos pondrá alerta y atentos para cuando lleguen las oportunidades. Valoraremos más lo que consigamos, ya sea un regalo del universo o el resultado de nuestro esfuerzo y dedicación.

Para terminar, propongo que creamos. Que creamos en la vida, en nuestros objetivos, en nuestras capacidades, en la fuerza del amor y del cariño. Y, sobre todo, que creamos en nosotros mismos.

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Descoloque y recoloque

 

La comparación que quiero compartir hoy hace tiempo que me rondaba la cabeza, pero no había sido capaz de expresarla, de ponerle palabras hasta hace unos días. Y fue en una clase de pnl donde lo terminé de ver claro y después necesité compartirla con mis compañeros. Me resultó complicado explicarlo sin utilizar vocabulario técnico, pero yo creo que lo conseguí.

Bernardo es nuestro profesor habitual. Con él es imposible no aprender o no reflexionar, nadie sale indiferente de sus clases. Cada curso nos imparte uno de los talleres Emilio Mas, que es psicólogo y siempre nos explica y nos enseña cuestiones sobre terapia breve (que no por ello menos efectiva, como diría Bernardo). Hace dos semanas vino y nos hablo, entre otros temas, del “descoloque y el recoloque”. Y yo, por fin, conseguí verbalizar la comparación entre este proceso en una persona y el que puede sufrir  una estructura de hormigón armado.

Antes de analizar qué es eso de descolocarse y recolocarse me gustaría contaros que era la segunda vez que yo veía a Emilio. La primera fue hace aproximadamente un año, cuando nos explicó una técnica para tratar fobias y traumas y después hizo una demostración, para la cual, hacía falta un voluntario. Yo no salí corriendo, pero como no se ofrecía nadie, pues finalmente me lancé a contar mi fobia: los toros, las vacas. Hace años tuve una experiencia desagradable y desde entonces sufría una fuerte reacción ante la sola idea de estar cerca de una plaza con vaquillas. La cuestión es que en esa sola sesión Emilio consiguió eliminar ese miedo irracional y desmesurado que yo sentía. Claramente no voy a lanzarme al ruedo, pero ahora puedo salir a la calle aunque haya toros embolados, por ejemplo. Y sin pensar continuamente que van a saltar la valla y, evidentemente, van a venir a embestirme allá donde yo esté. Si alguna vez has sufrido un miedo irracional, seguro que me entiendes. Aprovecho para decirte que se pueden tratar y superar. Lo sé por experiencia.

Volvamos al tema, al de este año. Al descoloque y al recoloque. Se refiere a situaciones en que alguna cuestión externa o generada por nosotros mismos hace que nos descoloquemos con respecto a nuestro estado inicial. Perdemos la estabilidad durante un tiempo y después nos recolocamos, pero en una posición diferente a la original. Un ejemplo fue una enfermedad que hizo a la persona que la padecía salir del estado de supuesto equilibrio en el que vivía. Le hizo cambiar, modificar su manera de ver el mundo y lo que esperaba de la vida. No sólo superó los graves problemas de salud sino que se recolocó en una posición diferente a la original y claramente mejor, viviendo en un nuevo estado de equilibrio.

Pues bien, esto mismo les sucede a las estructuras de hormigón armado. Que me perdonen mis compañeros y todos los técnicos que estén leyendo, pero necesito hacer ciertas simplificaciones y asimilaciones. Imagina cuatro elementos estructurales en forma de cruz y unidos por un punto. Los dos verticales serán dos pilares de plantas consecutivas. Los dos horizontales son dos vigas. Los cuatro están unidos en un punto, en el nudo. Por como se ha definido y construido la estructura, ese nudo es un empotramiento. Es decir, ni los extremos de los pilares ni los de las vigas pueden moverse con respecto a ese nudo en ninguna dirección. Debido a cargas inesperadas o por movimientos en el conjunto de la estructura, esas vigas pueden entrar en una tensión superior a la que pueden soportar, de manera que el nudo se plastifica, es decir, “rompe” y se convierte en una rótula. Consigue un nuevo equilibrio, se recoloca porque ahora es otro tipo de nudo. Una rótula permite un cierto grado de giro entre las vigas. La estructura se ha modificado pero sigue funcionando en cuanto a que sostiene las vigas perfectamente (solo les permite girar).

No sé si lo has entendido del todo. El caso es que una situación externa o no tan externa nos descoloca a nosotros o al nudo de la estructura. Aparece un cambio para recuperar el equilibrio y nos recolocamos al igual que lo hace el nudo, pero con una nueva forma. ¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿Cuándo has sentido que te descolocabas? Puede haber sido una experiencia negativa. Pero el resultado final, el recoloque, nos hace darnos cuenta de que ha valido la pena pasar por ese proceso. El resultado final ha sido positivo.

Catharsis

 

Catharsis. The first time I listened to this word was at my second course in university, in a subject called Aesthetics and Composition. Aranda, our teacher, explained to us that one of art –and architecture- objectives was a cathartic function. I cannot remember if it was in our spirit, mind or wherever. The artist, through his creation, becomes free or he lets off steam from his anxieties or worrying emotions.

All of us we have in our memories the image of an artist from cinema or literature who is desperate and at that moment hi is capable to do his best creations. Emotions and passions that torture him are the cause of those works. And he or she achieves to become free from those worries.

Catharsis refers to that liberation through an art production. An architecture work, a novel, or a painting will depend on the emotional condition of its producer at the moment of creation. I thing all of us have felt that sensation in some moment. How do you express when you have a big emotional load? I refer to creations that free you. They become the container of those emotions. That’s the reason because there are so much expressive.

Have you ever written in an automatic way? Sometimes we are sad or angry and we transfer in a paper our feelings directly, don’t thinking what we are noting. It’s a way to relieve. We drop a part of them in the paper. Those texts are usually very strong. Nevertheless, if we are calm and we write, our narrations will be lighter.

I’ve felt this sensation of catharsis through two means: spaces and words. In the moments on biggest emotional worries I’ve designed surprising spaces, even for myself. In addition, I’ve achieve the calm. I’ve shown that writing. In the emotionally stronger moments of my life I’ve written incredible texts. And I could put up with the situation because of writing.

How do you express your strong emotional moments? Do you write songs, do you pint, do you dance, do you draw? What way do you channel your emotions by? If you know it, you can start the activity when the emotion arrives. So you will do a good work and you will free your feelings.

In my emotional management classes I ask the teenagers if they can identify anger, sadness, or fear as good or bad emotions. They say, quickly, “bad”. Next question is if are they always bad. Afterwards I use examples where a moment of anger emotion or a bit of sadness is positive. In the same way, so much joy or enthusiasm maybe not good. Could we say that we enjoy ourselves from some art works created because of a horrible moment in the author life?

Finally, all we have one or several ways to express our strong emotions. We can use them to achieve our wellness. We start today!

La importancia de los cimientos

A nadie le cabe ninguna duda que para que una estructura funcione bien son indispensables unos buenos cimientos. Para cada edificio diseñamos y calculamos la base, el apoyo, y lo hacemos teniendo en cuenta dos factores: la edificación y el terreno. Y esto es lo primero que se construye. Todos lo tenemos tan claro que “empezar la casas por el tejado” se ha convertido en una expresión popular.

Como las zapatas, las losas u otros tipos de cimentación están enterrados, no se ven. Pero cualquier deficiencia en su diseño, cálculo o construcción hará mella en el edificio. No podemos bromear con esta parte de la estructura. Recordemos que Dios lo ve todo.

Y lo mismo ocurre en la edad más temprana de las personas. Lo que suceda en los primeros años de vida es esencial. Todos sabemos que un recién nacido, además de tener necesidad de alimento y cobijo, requiere de amor. Y en realidad este cariño lo necesitamos toda la vida. Somos seres sociales y, a pesar de que a algunas personas todavía les cueste reconocerlo, necesitamos afecto.

Lo que sucede es que la falta de afecto en los primeros años de vida de un niño puede causar heridas importantes y puede llevarle, incluso, a tener comportamientos disfuncionales en la edad adulta. El bebé necesita el apego materno y es un requisito casi imprescindible para que tenga un sano crecimiento emocional. Según algunos especialistas, la falta de amor en los primeros años de un niño puede causarle enfermedades.

Todo esto ya lo sabemos o lo intuimos de algún modo, así que vamos a poner todo lo que esté en nuestras manos para que los niños crezcan con amor. Evidentemente, lo estáis haciendo ya con vuestros hijos, pero vamos a ir más allá. Si yo paso por una obra con la que no tengo nada que ver y, casualmente, veo que un operario está añadiendo agua al hormigón con el que va a construir los cimientos, estaré en la obligación moral de pedirle que detenga esa práctica peligrosa. Y si hacemos esto con un edificio… ¿cómo no vamos a movilizarnos con un niño? Aunque no lo conozcamos. Por suerte cada vez hay más sensibilización social. Y yo confío en que todos nos impliquemos más en cuestiones relativas a la niñez, no solo de nuestros hijos o niños próximos a nosotros, sino de todos. Seguro que tenemos ocasiones.

La buena noticia es que la base se puede reparar. Existen técnicas más o menos sofisticadas para intervenir en la cimentación de un edificio construido. Podemos reforzar y solucionar deficiencias en zapatas y losas. Lo mismo sucede con las personas. Los psicólogos hablan de resiliencia. Ya hemos comentado de este concepto en otras entradas y es la capacidad que tenemos para recuperarnos psicológicamente de heridas emocionales. Como ya vimos en Rejas, Muros y Contraventanas, personas que han estado en un campo de concentración durante la niñez o que han sufrido algún tipo de abuso han sido capaces de recuperarse y disfrutar una vida absolutamente normal.

Amiga, amigo, si sientes alguna herida en tu alma, ya sea generada en los cimientos de tu vida o en algún punto de tu estructura más reciente, recuerda que se pude sanar. A veces, darse cuenta de que algo tiene solución es el primer paso para acercarse a ella.

Y para terminar, me gustaría repetir lo importante que es el afecto. En todos los momentos de nuestra vida y, especialmente en la niñez. Vamos a tener presente que todas las heridas emocionales se pueden sanar y la mayoría de veces lo más necesario para curarlas es amor. Parece la fórmula mágica… ¡y quizá lo sea!

MANIFIESTO DE UNA ARQUITECTA

Mi amigo Raúl me acaba de enviar un correo. Un cliente les ha pedido presupuesto. Tiene una parcela y pretende construir una vivienda. Ha contactado con ellos porque son una empresa de construcción y realizan la parte técnica como aparejadores. Como otras veces, yo calculo los honorarios de redacción del proyecto y la dirección de obra.

Hasta aquí, todo normal. Lo que me ha irritado es la última frase del mail y la copio textualmente: “El promotor nos ha comentado que va a precio, así que a darle el mejor precio que podamos”.

Yo le he sacado una hoja con mis honorarios, con lo que incluyen y con determinadas cláusulas. Junto a este presupuesto le envío una carta y le pido que se la de al cliente. Sí, que le entregue el presupuesto de la construcción, del arquitecto, del aparejador y el siguiente texto:

Estimado promotor:

Aquí tiene los honorarios que ha solicitado para construir su vivienda. Como su objetivo es encontrar los más económicos, siga buscando, seguro que encuentra a alguien que lo hace más barato. Seguro. Ahora bien, ¿no le interesaría tener una vivienda BIEN construida? ¿No le apetece disponer de un proyecto bien trabajado, en el que se tengan en cuenta todos los parámetros de su caso en lugar de copiar los planos de otro proyecto con condiciones totalmente diferentes a las suyas?

Si yo cobro lo que cobro por realizar mi trabajo es porque tengo unos conocimientos, una experiencia y porque voy a dedicarle una cantidad de tiempo. ¿Sabe que puedo hacerlo en menos tiempo? Sí, será más rápido no tener en cuenta el diseño de la estructura desde el inicio. De este modo los pilares, las vigas, los huecos de la escalera y demás elementos estarán donde estén y finalmente eso repercutirá en la cantidad de  acero que lleve su estructura y en el trabajo de los encofradores, querido promotor. Entenderá ahora que ahorrar un poco de dinero en el trabajo de un técnico repercutirá económicamente en los trabajos de la obra.

Como se suele decir, lo barato… Pero no sólo durante el transcurso de la ejecución. Una vez concluida, la vivienda gasta energía, ¿le da lo mismo consumir más o menos electricidad a lo largo de toda una vida? Pues esto depende de dos factores: del proyecto y de la construcción. Hace años que dirijo obras construidas por la empresa que le ofrece este proyecto y le aseguro que lo hace bien, no sólo lo que se ve porque…  hay muchos elementos en la obra que no se ven. He encontrado ventanas con problemas de condensaciones a los pocos meses de estar instaladas. Morteros de mala calidad. Instalaciones deficientes. Goteras. ¿Sabe lo que cuesta reparar un defecto en la impermeabilización de la cubierta una vez que la vivienda está concluida y la empresa ha desaparecido? Le aseguro que mucho más que hacerla bien desde el principio.

Y todo esto, sin tener en cuenta la parte estética, la que sí se ve. ¿Le da lo mismo tener los azulejos bien o mal colocados? ¿Le importa tener defectos en los marcos de sus puertas? ¿Y los sanitarios mal conectados a la red de fontanería? Y así podría seguir con ejemplos y más ejemplos.

¿Y la figura del aparejador o arquitecto técnico? A veces está muy poco valorada. Algunos clientes ni siquiera entienden por qué hacen falta. Pues yo lo explicaré: supervisan cada paso que se da en la obra. Controlan desde cada armadura de la estructura hasta la calidad de cada ladrillo. Así es. Y además, son los coordinadores de seguridad y salud. ¿Sabe que si sucede algo en el transcurso de las obras, además de los daños emocionales que le pueda causar, es corresponsable como promotor y, por tanto, agente participante? ¿Y sabe por qué no suceden más desgracias? ¿Por casualidad, con todos los riesgos que conlleva la obra? Pues no, no es por casualidad, es porque un técnico minimiza esos peligros.

Antes de despedirme, una última pregunta. ¿Cómo elige uested a su dentista o a su cirujano? ¿También por precio?

Atentamente,

MªÁngeles Rivera Corbalán

Arquitecta colegiada 10.586 por el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana.

Aquí terminaba la carta, pero yo sigo escribiendo.

¿Y nosotros, arquitectos, qué estamos haciendo? Ante la desesperación causada por este entorno hostil estamos compitiendo entre nosotros, hemos entrado en una batalla de precios. ¡Vergüenza me da a veces lo que sucede ante mis ojos!  ¿Dónde está el corporativismo? ¿Acaso no somos compañeros? ¿Acaso no estamos todos en el mismo barco? ¿Cuándo vamos a empezar a remar al unísono en lugar de ponernos zancadillas entre nosotros? ¡Basta ya! Empecemos a valorarnos, a darle a esta profesión el prestigio que se merece. ¡Somos profesionales!

A mis lectores habituales, gracias por haber leído esta entrada. Tiene un tono diferente a las que estáis acostumbrados, pero me he sentido con la necesidad de exteriorizar estas inquietudes y he aprovechado el blog como medio para difundirlo. Eso sí, el próximo domingo retomamos la Arquitectura y las Emociones con ese tono amble que intento utilizar para despedir -o iniciar- la semana.

How are your windows?

Please, take a pencil and some paper. Draw a house.

Do you have it? Very good! Watch your sketch. It is nice… I am sure. Have you drown it with any window? How are they? Are they small or big ones? Are they the main characters on the façade? There are so many texts about windows! There are books about how to build them, their elements and materials, their functions, etcetera, etcetera. But what I am interested in about is the size of windows.

What are they used for? On one hand we want ventilation and natural light in our houses and buildings. On the other hand, we want to see what is there outside, communicate visually with exterior. So I think the better option is projecting and building big windows… huge ones, in the whole façades! But we are not doing it. Why?

Traditionally in Spain, we have built small windows, especially in the interior of the country, where weather is colder. But if we travel to Holland ore other countries in the North of Europe, we can see huge windows. Sometimes the whole façade is on glass. Why haven’t we done the same? The first reason is economic. To build big and thermally efficient windows is more expensive. What’s more, in some regions of Spain we try to protect our houses from the sun. Also there is a question of privacy. With a big hole on the wall you can see the exterior world, but exterior world can see you too. And latter, because a security subject. We usually try to solve it with grilles or another system.

This introduction about windows in buildings is not strict nor technique. There is lots of biography about this subject. What I want to do is a small thought about what are windows used for and why are they big or small ones and, the most important… how are your windows? Not those of your house, but your own ones… how are your eyes are and how do you watch the world.

The first thing, how much light do arrive to you? Do you take all or do you have some shutters and curtains? Be careful because light is filter in them. What color are your glasses? If they are gray I support to you to change them. There are fabulous glasses in pink. With them you can watch life on that color. I usually wear glasses in transparent, to absorb all the light.
Do you often open your windows? To ventilate spaces. If you bring fresh air, you will feel better. If you don’t know how to do it, I explain to you. It’s very easy. You have just to open your eyes strongly and wait for the breeze. Just find it!

Sometimes we live so extremely situations and they are dazzling for our spirit. Let’s live and enjoy them! If situations are unpleasant, close a little your shutters. Not totally, it’s not good to scape from emotions. But have them with a small intensity.

What do you see through your windows? Please, say “beautiful landscapes”. If not, you haven’t enough opened you windows. Take curtains off and watch carefully: there are nice places everywhere. Find them and enjoy yourself. What people are there? If you don’t see them, install some sensors. There are lots of wonderful people and good moments by you. Have your windows opened to watch them.

If one day you feel tired or sad, you can close a little your shutters. Take a rest, have some time to recover, but just the necessary. When you become well, open your windows again and clean your glasses totally. Don’t stay quiet more of necessary.
And, to finish, what people see through your windows? I wish you say light, freshness, and happiness. If not, repair your windows. What is the best material to do it? Plastic, aluminum…? The best one is a big smile. With it you will have the most beautiful windows!!  How are yours?

Lo que tenía que hacer

El jueves nos llamó mi querida amiga Cristina para ir a comer. Como siempre que estamos con ella, lo pasamos estupendamente. También invitó a Ximo y a Jonathan. No sé si fue casualidad o fue un pequeño juego, pero uno de ellos fue mi predecesor como presidente en la Asociación de Comerciantes y Profesionales y el otro, mi sucesor. El caso es que lo pasamos bien. Hablamos de todo y de nada y, por supuesto, nos reímos. Nos reímos mucho.

Y hubo una frase que me hizo pensar. Cuando Jona, sorprendido, exclamó algo así como que Cristina había hecho de todo, ella contesto, en tono chistoso, “todo, menos lo que tenía que hacer”. En este caso, “lo que tenía que hacer” era casarse y tener hijos. Y yo me imaginé dentro de quince años como ella, teniendo experiencias apasionantes, siendo feliz en cada momento, haciendo lo que me gusta, en definitiva… ¡viviendo! Y, posiblemente, sin casarme y sin tener hijos.
En este punto mi profesora de narrativa criticaría este texto por, como dice ella, contar el final del chiste. Habría sido mejor que no os hubiese dicho qué es “lo que hay que hacer” y así cada uno de vosotros  haría una interpretación mucho más personal y relacionada con su propia biografía. Lo siento, a veces escribo de un modo explícito, naif y pueril (como dicen mis compañeros del taller). Y el caso es que yo así estoy cómoda. De todos modos, pensaba pediros que reflexionarais sobre qué es lo que no habéis hecho y se esperaba de vosotros. Aunque no sea sutil pidiéndoos esta reflexión, o no deje espacio para que leáis entre líneas, eso sí, os la expongo con todo mi cariño.

Cuando proyectas una vivienda se espera que tenga una distribución prototípica. Que los techos midan una determinada altura, que haya puertas y ventanas. Ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas. Que los espacios se relacionen entre sí… como toca. ¿Y qué pasa si no lo hacemos así? ¿Y qué pasa si yo, como usuario decido reformar mi casa y no poner puertas ni paredes? ¿Y si pongo todos los armarios, por ejemplo, fuera de los dormitorios? ¿Y si tengo una tienda o una oficina y decido hacerla diferente de lo que se espera de ella? Y no por una cuestión de moda o por ser transgresora o por llamar la atención, sino porque simplemente me apetece tenerlo así.

Lo mismo sucede con nuestras vidas. La sociedad, nuestra familia, nosotros mismos nos marcamos un camino que es el bueno. Y en ocasiones preferimos caminar por otros senderos. ¿Cómo te has sentido cuando has hecho esto? ¿Quizá culpable? ¿Se han reído de ti o te han llamado rarito cuando lo has contado? ¡Pues basta ya! A partir de ahora vamos a elegir nuestra propia travesía. Caminar por donde te han dicho –sin decírtelo- que debías es una más de todas las opciones.

¿Cuántas veces has tomado una decisión y un tiempo después te has dado cuenta de que no era una elección tuya realmente? Pues vamos a romper censuras. Fuera barreras. Seamos auténticos y auténticas. Fuera pautas, aprendamos a no dejarnos manipular (en muchos casos por nosotros mismos). Que la sociedad no nos arrastre. Vamos a dejar de ser víctimas de las normas y a actuar por nuestra propia iniciativa. Tenemos un buen criterio y podemos usarlo de manera responsable.

Y yo, cada vez que tenga una hoja en blanco seguiré dibujaré espacios preparados para sus usuarios, sin importarme que sean como espera la sociedad. Me centraré en las personas que van a vivir o que van a ser utilizar esas construcciones. Y no me sentiré culpable por no proyectar “lo que toca” socialmente.
Si te parece, nos preparamos para tener críticas. No pasa nada, tenemos claro cuáles son nuestras decisiones y para nosotros son las apropiadas. ¡Elijamos con nuestro propio criterio! Y sintámonos seguros de cada paso que demos.