El lugar de los veranos de tu niñez

Henarejos (Cuenca)

Se termina agosto y con él, las vacaciones. Incluso, para las personas que han trabajado todo el tiempo, también ha habido verano. Como siempre, me gusta leer los acontecimientos a través de los espacios residenciales (casas, hoteles, albergues, cabañas…) y, a una escala mayor, a través del urbanismo o paisajismo.

Empezaremos por el contexto más amplio, ¿dónde has ido este verano? Si no has tenido vacaciones, contesta también. Seguro que has estado un día en la playa, o has pasado algún fin de semana en alguna parte. Yo empecé agosto con dos días en un campamento, a pocos kilómetros del pantano de Benagéber, inmersos en plena naturaleza, con los juniors de Vilamarxant. ¿Has estado tú, quizá, en la montaña? Es un entorno incomparable. Te envuelve, te purifica y te hace olvidar todo lo que hay más allá. Fue perfecto. Lo único que sentí fue no haber podido ir en julio Enguera, al campamento deportivo de mi amigo Emilio. El año que viene no faltaremos. Y ahora dime, amigo lector, ¿ibas de pequeño a algún campamento de verano? ¿Boys scouts, juniors, deportivos…? Todos ellos educativos, fomentando los valores, aprendiendo a convivir, a compartir, derrochando afectividad. ¿Y fuiste alguna vez como monitor? Voy a ir haciéndote algunas preguntas sobre lo que hacías en tu niñez, pero no nos pongamos melancólicos, más bien recordemos con dulzura lo que vivíamos aquellos días de verano, es más, dónde ocurría.

Después pasé casi dos semanas en Henarejos, el pueblecito de Cuenca en el que viví hasta los diez años. Los pueblos del interior: casi todos tenemos uno. Y si no es nuestro, pues de nuestros padres y si no, pues de alguno de nuestros abuelos. ¡Qué encanto tan particular! Significan descanso, significan tranquilidad, significan fiestas populares. Mi madre nos cuenta las aventuras que vivía cuando venía con su familia desde Francia a pasar el verano al pueblo de su abuela, a San Martín de Boniches. A este municipio también me siento muy vinculada. Pasaba allí dos semanas de agosto durante mi adolescencia. Continué yendo hasta que vendieron la casa de mi abuela. Ahora sólo voy de visita. En aquella casa vieja, de más de tres cientos años, convivíamos más de veinte personas, venían mis primos, mis tíos, mis abuelos… estaba abarrotada de gente. Y no sé muy bien como nos organizábamos, eso sí, tengo estupendos recuerdos de aquellas vacaciones. Y este año, ¿has ido al pueblo? ¿A descansar, a las fiestas? ¿Has estado en alguna casa con historia?

Siguiendo con mis vacaciones, también pasé un fin de semana en Denia, con amigos de Desata TU Potencial, mi asociación. Cuando lo planificábamos, mi amiga Noelia me decía que si no pasaba unos días en la playa no parecía verano. Para ti, ¿qué lugar significa verano? ¿La playa? Yo no me imagino un verano sin ir a mi pueblo, a Henarejos. ¿Sin qué no te imaginas tú el verano? ¿Dónde ibas cuando eras pequeño? ¿Estabas cerca del mar? ¿Un chalet en la montaña? Piensa en esos lugares, lo más probable es que vengan a tu mente las aventuras de tu niñez, las compañías, los amigos. Cuando uno es adolescente vive la amistad de una forma especial. ¿Qué lugares compartías con tu pandilla del verano? Esa que te reencontrabas en vacaciones, ¿dónde era?

¿En qué lugar y en qué casa? Porque quizá pasabas las vacaciones en la casa de tus abuelos. Como mi amiga Lorena, que nos invitó a pasar dos días en Calpe, en el chalet que había sido de sus abuelos. Nada más llegar notamos lo que transmitía aquella casa: paz, armonía, era como si tuviera alma. Lorena nos contó la historia del chalet y lo que significaba para ella y para sus hermanos. Y efectivamente, se podía sentir la solera de su historia. ¿Este año has estado en alguna casa con historia? ¿Y de pequeño, veraneabas en algún hogar especial? ¿El apartamento de la playa, la casa de los abuelos? Pues conecta con las emociones positivas de este recuerdo y tráetelas al presente. Cuando yo hago esto, no puedo evitar sonreír.

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12 comentarios

  1. Gracias Geles, es precioso…me ha hecho recordar grandes momentos, y otros, muy recientes, con vosotros en mi casita..

    1. Gracias a ti por por haber formado parte de este verano. Han sido unas vacaciones muy bonitas, me he reordenado, me he refrescado y he fortalecido mi centro. Y, por supuesto, ¡he disfrutado! Un beso

  2. Quien no tenga un pueblo, no sabe lo que ello significa.

    Besotes, MA, de una sanmartinera jejeje

    1. Tienes toda la razón, Bea. Y en especial, San Martín. Ahora voy muy poco pero lo que he vivido allí ha sido muy importante para mí, no sería la misma sin aquellos veranos.
      Un besote

  3. Q razon tienes mariangeles!!! yo tambien tengo muchisimos y buenos recuerdos de cada uno de los veranos q pasamos en el pueblo. De echo cada vez q nos juntamos… sale algo de akel entonces… jajajaa… esta muy bien todo lo q escribes!! muchos besosss wapa!!

    1. ¡¡Arancha!! Los días de agosto que pasábamos en el pueblo marcaron una época. Ninguno de nosotros lo olvidaremos. Y como tú dices, revivimos aquellas emociones cada vez que nos juntamos.
      Muchas gracias por leerme.
      ¡Un beso!

  4. que bonito, recordar todo eso que cuentas de tu niñez en el pueblo, en la que yo tambien estaba presente, buenos recuerdos, en los que estabamos todos, los pueblos, siempre despiertan ternura, muchos besitos guapisima

    1. ¡Hola guapa!Sí, son muy buenos recuerdos. No sé cómo nos organizábamos tantos en una sola casa, pero al final siempre surgía. ¡Qué bien lo pasábamos!
      Muchas gracias por leerme. A ver si hablamos un día de estos.
      Un besito

  5. ¡¡Qué bueno Geles!!
    La historia de las personas contada en clave de veranos, casas y sitios emblemáticos para ellas. Momentos increibles de maduración infantil y adolescente que perduran con el tiempo y que rememoras en tu texto. ¡¡Qué bueno!!. Para mi una buena experiencia fue también la de pasar en vacaciones unos días en tu ciudad que se transforma, se vacía y te permite vivrla de una forma diferente, sin tráfico, sin gente y si agobios temporales.
    Un abrazo

  6. ¡¡Qué bien pensado, Emilio!! La ciudad es totalmente diferente. En verano se quita ropa y se vive de una manera distinta. Una vez más vemos que las casas y las ciudades están vivas, se mueven, laten como nosotros… Y sobre todo, son muy distintas según la estación del añó.
    ¡Un abrazo!

  7. Natalia Cháfer Medel |Responder

    Genial Geles!!! me has hecho recordar…
    Me encanta el verano… siempre lo he pasado en la montaña cerca del pueblo de mi padre y las vacaciones por alguna parte del Pirineo.
    Me preguntaste ¿No te daría pena vender la casa de la montaña? te dije que no, he disfrutado muchísimo allí, los recuerdos, todos buenos, de los veranos de mi vida son de allí. Tal vez sea egoismo pero mientras vivía mi padre todo estaba impoluto y ahora mi madre no puede ir y nosotros vamos muy poco con lo cual la casa, el jardín, la piscina… no está en demasiado buen estado, eso es lo que me da pena. Ahora me apetecen otras cosas.

    Muchos besos.

    1. ¡Me encanta, Natalia! Quedarse con el buen sabor de los recuerdos y saber disfrutar del presente. Tomo nota.
      Un besito

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