¿Qué lugar te emociona?

A lo largo de mi vida he tenido la suerte de vivir en distintos contextos. Lo que en alguna etapa de mi vida detesté por la energía que requería cada cambio y por lo incómodo de las mudanzas hoy sé que ha sido una importante fuente de enriquecimiento y un conjunto de experiencias que me ayudan a plantear alternativas y tomar decisiones cuando tengo delante un proyecto.

He vivido en un pueblo pequeñito, en otro no tan pequeño, en dos ciudades; en casa de pueblo, en piso, en el campo, en chalet y hasta en residencia universitaria. He estado con mi familia, con compañeras piso, en pareja, con mi hermano y también he vivido sola. He observado, en distintas visitas, cómo vive mi familia y cómo mis amigos, en diferentes lugares de Europa. Además, existe una vivienda a la que le tengo un especial cariño y que para mí es todo un referente tanto a nivel constructivo y de de diseño como a nivel afectivo. Es la casa que construyeron mis padres con sus propias manos en Henarejos, Cuenca, que es el pueblo en el que me crié.

Se comenzó cuando yo tenía unos siete años, mi padre había dibujado los planos y él mismo la construyó, con la ayuda de mi madre. Yo lo observaba todo con avidez, me fascinaba. Y preguntaba continuamente el porqué de cada cosa. Los fines de semana mi hermano y yo convivíamos con los bloque de hormigón, con la arena, las paletas y la gravilla. Jugábamos con el poliestireno expandido -corcho blanco- y con las arcillas expandidas. Todavía hoy me emociono cuando llego a una visita de obra y noto el olor a hormigón recién fraguado, cuando siento la humedad y el frescor característicos de la vivienda con los tabiques recién hechos.

Cuando nos trasladamos a Valencia la obra se paralizó. Así estuvo durante más de diez años, hasta que por fin se culminó. Es nuestra casa de vacaciones. Una vivienda unifamiliar grande, con un tejado de cuento, rodeada de jardín y con un patio cautivador. No es solo un espacio físico, es mucho más. Alberga el esfuerzo y la ilusión de mis padres. Es un referente emocional y arquitectónico para mí. Cuando me he sentido abrumada, cuando he estado triste, cuando he sentido dolor en el alma, me he ido a pasar unos días allí. Sola. En aquella casa se paraliza el mundo, me hace olvidar todo lo que sucede fuera.Me reencuentro conmigo misma y se alivia mi alma.

Además, en los diez años que lleva terminada hemos tenido vivencias divertidas y alegres. Ha habido muchas fiestas y hemos tenido increíbles invitados e invitadas. Todos esos amigos y amigas que han venido, aunque sólo haya sido a pasar un fin de semana, la han impregnado de ellos, pasando a formar parte de su espiritu y la han enriquecido todavía más.

Y ahora te quiero preguntar, amiga lectora, amigo lector, ¿dónde te sientes tú tan bien? Dime qué lugar te alivia la tristeza y te potencia la calma, el bienestar interior. Independientemente de con quién estés o si estás solo o sola. No tiene porqué ser un espacio construido. Todas las personas tenemos un lugar que nos hace sentir bien. Tómate tu tiempo para recordar cuál es el tuyo. Puede ser algún rincón de tu casa, o un sitio que has visitado, ¡o una playa!, ¡o un bosque! Vamos a explotar las sensaciones que nos tranmite. Cuando te sientas desbordado emocionalmente, puedes hacer un ejercicio: siéntate o túmbate en un sitio cómodo, cuida que la temperatura sea agradable y pon una música relajante. Cierra los ojos y, respirando con el diafragma, relaja todo tu cuerpo. Distensa músculo por músculo, empezando por un pie, la pantorrilla, la rodilla… Cuando te sientas relajado, respira profundamente varias veces, siempre con el diafragma y comienza a imaginar. Te imaginas inmerso en ese espacio que te aporta tanto bienestar. Fíjate en cada detalle. Observa todo lo que te rodea ¡y siéntelo! Tómate tu tiempo para recrear los sonidos, los olores, la temperatura y disfruta del hecho de esatar allí. Si te has concentrado bien, tus preocupaciones se quedarán lejanas, se harán pequeñitas.

Con la práctica cada vez viajarás más fácilmente al “sitio”, que no tiene porqué ser siempre el mismo. Tenemos una herramienta increíble que es la imaginación. La podemos utilizar siempre y nos puede acompañar a diversos estados emocionales. Usémosla, por tanto, para situarnos en estados emocionales positivos. Seremos más felices.

Anuncios

Una respuesta

  1. Lo has conseguido: emocionarme y llevarme a un lugar especial.Lo tengo, es frente al mar, subida a unas grandes rocas, es tan divertido bajarlas al irme!. Si las olas rompen fuerte llegan a mojarme, y es como una caricia y un golpe de animo a la vez. En una ocasion, hablando con una amiga por el movil, di un gran grito en el instante en que vi llegar el agua que mojó el teléfono y dejó de funcionar, fué lo último que oyo mi amiga, ella imaginó lo peor, pero no tenia datos para darle mi situacion a nadie.Yo por mi parte no podia parar de reir, que momento!! fuí a casa corriendo, y ahora dejareis de preguntar porque tengo dos moviles, llamé a mi amiga y ella desahogo su angustia y yo le contagie mi diversión. Así es mi lugar, angustia y diversión, donde de un golpe inesperado todo cambia. Cuando el mar esta en calma, el agua entra entre las rocas y no imagino un sonido mejor que ese murmullo que me acuna. Paz y tormento!! Alli acudo a mezclarme con la vida.
    Gracias Geles!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: